La presencia de Adolf Hitler en el gobierno alemán, la frágil estabilidad política y económica de Europa tras la Primera Gran Guerra y la crisis del 29, el rápido desarrollo de la potencia soviética y la recién finalizada Guerra Civil Española, hacían inminente un nuevo conflicto armado en Europa.
Solo bastaba que el más impaciente por llevar a cabo sus planes de expansión diera el primer paso.
Hitler dio la orden de que la Operación Weiss, que tenía como objetivo invadir el territorio polaco, se ejecutara sorpresivamente durante la madrugada de este día.
Apenas 48 horas más tarde, Francia y el Reino Unido declaraban la guerra a Alemania.
otra guerra mundial. Era la drástica decisión de las potencias mundiales del momento. Alemania sería líder de las fuerzas del Eje, mientras que Gran Bretaña y Francia lo eran de los aliados.
El día 28 del mismo mes el ejército polaco capitulaba y Polonia dejaba de existir al ser repartida entre Alemania y la Unión Soviética, de acuerdo con el pacto firmado entre estas dos naciones.
En abril de 1940, Hitler puso en práctica la táctica de la guerra relámpago al ordenar la invasión de Noruega y la ocupación de sus principales campos de aviación de Oslo y Stavanger. Al mismo tiempo, los alemanes enviaron barcos de guerra al puerto de Copenhague y se introdujeron en la península de Jutlandia. La ocupación de Dinamarca era necesaria para la seguridad de las comunicaciones alemanas con Noruega.
Los acontecimientos en los países nórdicos se convirtieron en un problema de menor importancia para las potencias occidentales cuando el 10 de mayo de 1940 se vieron sorprendidas ante el ataque fulminante de Hitler a través de los Países Bajos y de Bélgica.
A partir de 1944, las fuerzas alemanas habían iniciado una retirada parcial del este con fin de prepararse para contener la invasión aliada que se esperaba en el oeste de Europa.
En el momento más crítico del colapso alemán, con Berlín rodeada de tropas soviéticas, Hitler, aislado y presa de la desesperación, se suicidó el 30 de abril de 1945. La rendición definitiva de las fuerzas alemanas se firmó el 8 de mayo. La Segunda Guerra Mundial había terminado oficialmente en Europa.