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A 180 años de su muerte, Francia continúa siendo objeto de análisis

 

Hoy se conmemora un aniversario más de la muerte de José Gaspar Rodríguez de Francia, personaje central de la historia paraguaya, uno de los protagonistas de la independencia, que estuvo al frente del poder por 26 años, hasta su muerte. A 180 años de su fallecimiento, las controversias y discusiones en torno a su figura todavía continúan.

“Su política sirvió para cimentar la mentalidad de una población postergada que empezó a creer en un gobierno propio como forma de materializar su desarrollo social, económico y espiritual”, evalúa el doctor Erasmo González, al referirse sobre el legado del Dr. Francia, al tiempo de mencionar que el proceso histórico que vivió el dictador se debe tener en cuenta para comprender la relevancia de su figura, ya que le cupo gobernar por un largo periodo en una principiada república.

“De allí que muchos lo vean como el padre fundador de la patria o como el tirano que lo esclavizó y atrasó”, refiere el historiador, que cita la defensa de la independencia nacional, el haber defenestrado a la antigua clase dirigente y la incorporación de la masa campesina y de baja extracción a la participación en asuntos que cimentaron su política, como algunos de los aspectos que son valorados en su gobierno. “Muchos ven en él no solo aquel tenaz defensor de la independencia, también como el propulsor de una revolución popular”, comenta.

Asimismo, menciona que las prohibiciones, en cuanto a la disidencia política, robustecieron el gobierno personalista que determinó un Estado autocrático, en el que el destino de la naciente república se basó en la idea del dictador, estableciendo prioridades que él las consideraba. “Llegó a tomar medidas que son motivo de reproches o alabanzas, conforme a los pensamientos que se posean”, manifiesta sobre aquel al que ubica como “uno de los principales protagonistas de nuestra historia”.

CONTROVERSIAL. Las posturas opuestas son constantes cuando la discusión gira en torno a la figura de José Gaspar.

“Hablar de aspectos positivos o negativos es muy relativo, porque tendríamos que ponerle sujeto a esa pregunta: ¿Para quién? Para un esclavo, el gobierno del Dr. Francia significó pocos cambios para su vida. Para un comerciante que vivía de los negocios con el puerto de Buenos Aires, le sentó fatal. Podríamos seguir citando grupos y actores sociales, y dependerá de nuestro posicionamiento ideológico para evaluar lo favorable o desfavorable del gobierno”, expresa el doctor en Historia Ignacio Telesca, sobre el maniqueísmo que surge al discutirse sobre su figura.

Desde el punto de vista del país como institución o visto como Estado, el historiador expresa que Paraguay se mantuvo como una unidad política diferenciada e independiente del resto de las naciones. En ese sentido, eleva la incógnita acerca de si ese resultado fue una consecuencia del gobierno de Francia, o en caso de ser otra figura como Yegros o Cavallero en su lugar, también se hubiese conseguido el mismo resultado. “No lo sabremos nunca, por supuesto. Es este el típico razonamiento contrafáctico: como no podemos comprobar lo segundo, afirmamos lo primero”, manifiesta Telesca.

Asimismo, menciona que en 1840 el Gobierno mantuvo la independencia absoluta que ya se había establecido desde 1813. “El comercio exterior casi no existía y el interior en su mínima expresión, la sociedad vivía del autoabastecimiento”, detalla, al señalar que esto hizo posible que la población fuese más igualitaria, al compartir unos estándares de vida bajos. “Esto de la mano de la ausencia de prensa escrita, de educación media y superior, de instituciones de discusión pública, ni parlamentos”, agrega.

EXPERIENCIA “Francia tuvo trayectoria política desde antes de la revolución de la independencia. De hecho, era el que tenía más experiencia entre los involucrados en mayo. Debido a eso, es que tiene claro desde el principio cuál era la ruta que debía seguir el Paraguay”, explica Anahí Soto sobre el conocimiento que Francia poseía.

En ese sentido, cita que el dictador estableció como principios de gobierno la conservación integral de los territorios que eran regidos por Velasco; la soberanía del Paraguay ante países de la región; y la libre navegación de los ríos como única vía que garantice la salud económica de un territorio sin costas sobre el mar.

Al referirse a las posturas maniqueístas que surgen en torno a la política de su gobierno, Soto manifiesta que esta “es una exagerada simplificación porque eso depende del ángulo del cual se mire”, al tiempo de citar como ejemplo, que la ruptura de relaciones con Buenos Aires y luego con el Brasil, el bloqueo económico del puerto bonaerense y el aislamiento del Paraguay, si bien fomentó la artesanía y manufactura de productos de primera necesidad, también postergó la circulación de conocimientos, productos y tecnologías de la región.

Igualmente, se refiere al cierre y control de las fronteras, que fue como una “estocada” para una naciente burguesía comercial que se trasladó o cambió de rubro por esos años. “Me cansé de escuchar que esa fue la clave de su éxito, cuando creo que es mucho más complejo que ‘solo cerrar’, se trata más de una comprensión del tiempo que se vivía y el lugar de Paraguay en la región, de realizar acciones en sintonía con los principios que estableció”, expone la historiadora.

Soto considera que Francia es una figura controversial y polémica, tanto en vida como tras su muerte, y sobre esto último, cita como ejemplo que el Consulado de Alonso y Carlos Antonio López prohibió que se hablara de él por los fervores que encendía su nombre. Asimismo, contó sobre el interés en torno al personaje.

“La trascendencia actual no se basa en fundamentos históricos o en un verdadero interés por él y su accionar político. Me baso en las forzadas interpretaciones que leemos y escuchamos a diario. Es proclamado por socialistas y republicanos, liberales y comunistas; sin embargo, cuando se indaga en aspectos históricos, se hacen análisis profundos y se publican estudios serios, la gente no tiene tanto interés”, afirma la historiadora.

En ese sentido, Soto afirma que es necesario que se instale un debate académico, respetuoso y tolerante, para indagar a la persona histórica, su gobierno y las circunstancias que vivió durante su larga dictadura. “Para que el Supremo deje de ser objeto de fanatismo ideológicos que nos alejan de la posibilidad de comprender los fundamentos mismos del Estado paraguayo”, asevera.

HOMENAJE. A partir de hoy se inicia la Semana del Supremo, actividad cultural impulsada en tributo a Rodríguez de Francia, que se extenderá hasta el viernes 25 (ver recuadro).


Tres destacados historiadores paraguayos analizan y comparten sus puntos de vista sobre diferentes aspectos que rondan la figura del Supremo Dictador, desde su política de gobierno hasta su legado.

Semana del Supremo
Domingo 20
Muestra de dibujos y de libros relacionados al Dr. Francia, 11:00, Centro Cultural Fausto Cultural.

Lunes 21
Lanzamiento del libro El taciturno doctor Francia y la Independencia del Paraguay, 10:00, Centro Cultural Fausto Cultural.

Martes 22
Debate académico con Beatriz González Bosio y Mary Monte, 16:00, Teatro Municipal.

Las actividades serán transmitidas en la fanpage @CulturaAsu.
La programación continúa hasta el viernes 25.

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