Se tratan de barcazas provistas de una especie de balde para recoger los desperdicios y con una tripulación equipada con redes para pescar residuos.
La publicación difundida a través del sitio nauta360.expansion.com menciona que también se construirán ocho nuevas barreras de contención para evitar la propagación de los residuos al campo de regatas. En total, según datos de la administración, cada mes se recogen unas 15 toneladas de basura, cantidad que esperan duplicar con el refuerzo de los ecobarcos.
El problema es ambiental, pero también cultural, según las administraciones. “Hay 9 millones de personas que viven en la cuenca hidrográfica de la Bahía de Guanabara”, recordaba hace unos días el secretario de estado de Medio Ambiente, Carlos Minc, quien pide un “trabajo constante por parte de los municipios” para llevar a cabo campañas de concienciación con el fin de evitar que “todo el mundo tire basura en ríos, canales o directamente en la bahía”.
Algunos expertos, sin embargo, apuntan a que los esfuerzos llegan tarde. “A estas alturas, las medicinas no van a curar al paciente, que es la bahía de Guanabara”, explica el biólogo Mario Moscatelli en declaraciones recogidas por AP. La misma agencia de noticias publicó hace unos meses una investigación en la que también se alerta de los altos niveles de contaminación fecal. “Se necesita quimioterapia, radioterapia, acciones fuertes”, añade Moscatelli antes de argumentar que los ecobarcos consumen mucho combustible y que tienen limitaciones a la hora de recoger. El proyecto, según su opinión, “no ofrece una buena relación costo-beneficio”.
Los regatistas que se den cita en Río 2016 para luchar por una medalla olímpica puede que no sólo tengan que estar pendientes del viento y de los rivales, sino también de la basura flotante existente en la bahía Guanabara. Las aguas están infestadas de bolsas y botellas, pero también de lavadoras, muebles o televisores, escollos que podrían convertirse en peligrosos ofnis (objetos flotantes no identificados) que acaben colisionando con los veleros. Está en marcha un ambicioso proyecto de limpieza, pero los expertos sostienen que éste llega tarde.
Con el objetivo de adecentar el campo de regatas y de cumplir así el compromiso de sanear el 80% de las aguas de la sede de vela que adquirió con el COI, el gobierno regional tiene previsto invertir 800 millones de dólares -unos 600 millones de euros- en los próximos años para reforzar la flota de los denominados ecobarcos, encargados de recoger los residuos que flotan por la superficie del mar.