Guido Rodríguez Alcalá
La nota del 20 de julio fue el enigma de mis años en la escuela. Nunca me explicaron qué decía la nota. 20 de julio sonaba como Diez Mandamientos; basta con nombrarlos. Además, estaba el congreso del 20 de junio, y yo suponía que el congreso de junio escribió la nota. Al final descubrí que no la escribió sino que la mandó escribir.
El congreso, para comenzar por lo primero, sesionó en Asunción entre el 17 y el 20 de junio de 1811. Sus dos decisiones principales fueron: (1) nombrar una Junta de Gobierno de cinco miembros y (2) mandar una nota a Buenos Aires, que fue la del 20 de julio. La nota la firmaron los cinco miembros de la Junta (Fulgencio Yegros, Fernando de la Mora, Pedro Juan Caballero, José Gaspar de Francia y Francisco Javier Bogarín). Ellos comunicaron al Gobierno de Buenos Aires lo decidido por el congreso paraguayo, sobre la base de la propuesta de Mariano Antonio Molas, aprobada mayoritariamente.
La propuesta de Molas, en lo básico, fue: (1) abolir todos los impuestos y monopolios creados por el disuelto Virreinato del Río de la Plata; (2) permitir la libertad de comercio y de navegación en los ríos Paraguay y Paraná; (3) participar en el congreso de las exprovincias del Virreinato que debía sesionar en Buenos Aires; (4) conceder al Paraguay el derecho de aceptar o rechazar las decisiones del futuro congreso de las provincias.
El Paraguay formaba parte del Virreinato del Río de la Plata con la Argentina, el Uruguay y Bolivia. Pero el 25 de mayo de 1810 se disolvió el Virreinato al formarse una Junta en Buenos Aires, hasta entonces capital del Virreinato. La Junta de Buenos Aires decidió convocar un congreso de las exprovincias virreinales para decidir la nueva forma de gobierno. Algunas provincias aceptaron la convocatoria de Buenos Aires y otras la rechazaron, como el Paraguay gobernado por el español Bernardo de Velasco. Esta fue la razón del enfrentamiento con el ejército de Manuel Belgrano en Paraguarí y Tacuarí (enero y marzo de 1811).
En junio de 1811, el Paraguay independiente cambió de postura y decidió participar en el congreso, y este fue el contenido de la nota del 20 de julio de 1811. La Junta de Buenos Aires aceptó las condiciones de aquella nota en su contestación del 28 de agosto de 1811. Para los hombres de la Junta paraguaya (Yegros y sus colegas) la nota del 28 de agosto significó el reconocimiento de la independencia del Paraguay por parte de Buenos Aires. En este punto, Carlos Antonio López coincidía con los próceres de mayo, y lo dijo en las páginas de El Paraguayo Independiente, el periódico creado para defender la independencia paraguaya.
Según los textos escolares de Stroessner, la Junta bonaerense no reconoció formalmente la independencia paraguaya. Esto es verdad a medias, porque la Junta se disolvió en setiembre de 1811, antes del reconocimiento formal en el tratado del 12 de octubre de 1811. La firma del tratado correspondió al Triunvirato que reemplazó a la Junta. Después de aquello, Buenos Aires tuvo numerosos gobiernos. Las malas relaciones paraguayas con uno de ellos, el de Juan Manuel de Rosas, no autoriza a ignorar el espíritu de solidaridad con que nacieron las naciones americanas. El Bicentenario exige superar las falsedades del stronismo.