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Sucesos
lunes 29 de agosto de 2016, 01:00

Vecinos claman que se dé fin a crímenes y asaltos en Santa Ana

Los pobladores de la zona en que el jueves asesinaron a un dirigente de una comisión vecinal, piden mayor presencia policial en el lugar dominado por adictos y microtraficantes de crac.

El calor es intenso en el barrio Santa Ana y algunos pocos pobladores se cobijan en alguna sombra y comentan en voz baja las penurias del barrio, que hace un tiempo está dominado por la delincuencia generada, sobre todo, por el microtráfico y consumo del crac, droga que está causando estragos en el barrio, según los pobladores que se animan a hablar.

En uno de los rincones de una humilde vivienda, precariamente construida, familiares y amigos lloran a Arnaldo Fariña (37), asesinado por chespiritos, mote con el que se conoce a los adictos del crac, tras salir de una reunión en la que los vecinos planeaban la creación de una comisión vecinal. Al salir del evento, en la esquina de las calles 37ª Proyectada y Brasil, Fariña recibió una puñalada letal que lo dejó sin vida, en el mismo lugar, sobre un puente de hormigón. "El problema es que ellos hacen lo que quieren en el barrio. Son como 20 y crean zozobra", comentaba Ignacio Brítez, antiguo poblador de la zona, de profesión guardia de seguridad, uno de los que clama por mayor seguridad en el barrio.

Por su parte, Ángel Ayala, que también es antiguo poblador del barrio, se quejó de la escasa presencia tanto de la Municipalidad como del Estado en uno de los barrios que, según él, es una de las zonas más olvidadas del país. "La Policía sabe lo que pasa pero son muy cobardes; no quieren agarrar a los delincuentes", afirmó para luego agregar que el asesinato de Fariña se dio en las narices de los agentes. Incluso, mencionan que tanto los uniformados como los vecinos, saben muy bien quién mató a Fariña.

Otros hechos. Para los pobladores, el asesinato del dirigente de la comisión vecinal no es un hecho aislado, que se dieron muchos casos que no fueron publicitados y que los vecinos no se animaron a denunciar por temor a represalias.

Muchos prefieren el silencio y seguir la vida como si los robos y hasta las muertes, forman parte ya del paisaje del barrio.

Arnaldo Fariña dejó cuatro hijos huérfanos; uno de ellos, un bebé.

Este sábado, a las tres de la tarde, le dieron sepultura en el cementerio del Sur.