10 mar. 2026

Un país sin padres

Por Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com

Benjamin Fernandez

Jamás hemos podido saber con certeza el número de paternidad irresponsable, pero sí conocemos sus consecuencias. No conocemos a ciencia cierta el número de incestos en este país –que se dice cristiano–, pero nos golpeamos el pecho cínicamente cuando alguna víctima es expuesta al público. No podemos contabilizar el daño que genera la ausencia de la figura paterna que nos hemos acostumbrado a su invisibilidad desde los oscuros tiempos de la sobrevivencia del genocidio de 1870.

Paraguay es un país sin referencias masculinas sólidas, que le ha impedido a su población desarrollar su autoestima, su arrojo y su compromiso. Un libro de reciente presentación aborda el tema desde el ángulo de la evangelización; es obra de dos sacerdotes católicos, de origen indio y español, y de una paraguaya, que aportó su mirada desde lo psicológico. En la presentación, monseñor Gogorza comentó un hecho interesante que describe la complejidad del tema al afirmar que habiendo explicado a una monja que “el padre es amor”, le ofreció textos para reflexionar sobre esa idea. A la semana se reencontró con la religiosa quien entre lágrimas le dijo: “No puedo entender que el Padre sea amor... porque nunca tuve uno y jamás lo podría relacionar con el amor”. De ahí que la religiosidad paraguaya sea obligatoriamente Mariana. Se llega al Padre a través de María.

La ausencia de una paternidad real y asumida en el Paraguay tiene connotaciones no solo psicológicas, sino profundos impactos económicos, sociales y políticos. Si hiciéramos una investigación solo entre los funcionarios públicos, que alcanzan casi 300.000, nos encontraríamos con una cantidad enorme de ellos que no cobran el salario completo por el pago que deben hacer como consecuencia de demandas de paternidad contra ellos. Un ex presidente de la Cámara de Diputados me había preguntado si debería dar a conocer el salario de sus funcionarios a lo que le contesté que eso era un mandato de la ley y además absolutamente lógico porque los mandantes con sus impuestos lo pagan. Pero el problema no era eso solamente. El presidente de esa Cámara había respondido los reclamos de la Justicia y había ajustado los salarios al mínimo para que la cantidad a pagar sea menor. Había cometido un delito y con los salarios conocidos públicamente, las mujeres reclamarían montos superiores a los que recibían. No sé cómo terminó el caso, pero hay varios otros en donde por paternidad irresponsable muchos de los funcionarios admiten que son corruptos porque no pueden pagar todo lo que les reclama la ley y lo que les sobra del salario es muy bajo que deben corromperse y corromper.

La paternidad irresponsable es un tremendo drama en este país, donde las mujeres admiten que ese comportamiento es natural a la condición del hombre y que además dicen que los hijos finalmente son de ellas.

Una política educativa a fondo, una promoción abierta del valor de la familia constituida, un organismo que aborde lo que manda la Constitución en uno de sus artículos y un estímulo de ella nos podría evitar serios males a futuro. El 93% de los presos paraguayos vienen de familias monoparentales o rotas. Esa misma cifra nos muestra que la pobreza tiene el mismo trasfondo y nos recuerda que en ausencia de uno de sus miembros... salir de la pobreza es más difícil y complejo.

En esta visita del papa Francisco, el elogio a uno de los miembros de la familia sin referirse a la ausencia abierta y declarada del padre nos puede llevar a consolidar las peores referencias de la posguerra con los notables desafíos de un futuro complejo y difícil... sin padre.