23 de junio
Viernes
Despejado
20°
28°
Sábado
Mayormente nublado
19°
28°
Domingo
Mayormente nublado
18°
28°
Lunes
Mayormente nublado
18°
27°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
jueves 15 de junio de 2017, 02:00

Sitiada por los baches

Iván Lisboa – ilisboa@uhora.com.py
Por Iván Lisboa

Circular por Asunción, hoy, se convirtió en una pesadilla de cualquier automovilista, motociclista, chofer de ómnibus y hasta para los que disfrutan de pedalear.

Si de por sí transitar por sus colapsadas avenidas, soportando la nula sincronización de los semáforos y la total falta de educación vial pueden convertirse en un padecimiento difícil de sobrellevar, eludir los incontables baches se transformó en el peor de los castigos para los que día a día deben obligadamente circular por la ciudad capital.

Sortear los profundos hundimientos, que se multiplican tras cada lluvia, se volvió un absurdo desafío para cualquier mortal a bordo de dos o cuatro ruedas. De noche, la falta de iluminación en la vía pública, hace que el reto sea más difícil de superar aún.

Cuando Mario Ferreiro le ganó las elecciones municipales a fines del 2015 al ex intendente y candidato del presidente Cartes, Arnaldo Samaniego, los ciudadanos se imaginaron un cambio radical.

El nuevo jefe comunal prometía acabar con los déficits de la administración anterior y aseguraba que los problemas eran una cuestión de voluntad política.

A un año y medio de haberse sentado en el sillón, la gente sigue esperando que las promesas de Ferreiro pasen de ser promesas, y se conviertan en realidades.

¿De qué sirve que la Municipalidad obligue a todos sus contribuyentes a realizar la inspección técnica vehicular para la renovación de sus habilitaciones? Si media cuadra después de salir de Ivesur, el tren delantero ya corre peligro por los baches en Madame Lynch o los que sobresalen en sus trasversales.

De acuerdo con la información del Presupuesto Municipal para el ejercicio fiscal del 2017, Asunción tiene unos G. 762.161 millones para la ejecución de los programas de acción e inversión.

Si la administración comunal decide utilizar solo el 1% de estos recursos, tendría disponibles G. 7.621 millones para retribuirle al contribuyente que paga al día sus impuestos.

Teniendo en cuenta que reparar un bache cuesta aproximadamente G. 600.000, con este dinero se podrían tapar unos 12.701 hundimientos de la capa asfáltica.

La excusa de que la ciudad está rebasada por los habitantes del área metropolitana, está totalmente desfasada y es inadmisible en una ciudad que concentra gran parte de la actividad comercial y gubernamental del país.

Asunción se encuentra sitiada por los baches, y la gente que eligió a Ferreiro ya esperó suficiente para tener una ciudad acorde a una capital del país. Es hora de que empiece el cambio prometido.