“Mi cliente está contagiado de brucelosis y también su esposa embarazada”, confirmó el abogado Rodrigo De Vaca.
Comentó que ya el año pasado, en la Expo de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), se dio un brote de la enfermedad. Dos meses después del evento comenzaron los síntomas en sus animales y, seis meses después, la pareja dio positivo también a este mal.
El factor detonante fue el aborto de un animal caprino, lo que expuso a los trabajadores a la placenta infectada de la hembra preñada que acababa de perder a su cría no nata.
Demandaron en lo civil por G. 1.027 millones al Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) y al propietario de la Cabaña San Guillermo por indemnización de daños y perjuicios. El afectado era propietario de la cabaña contigua a este establecimiento durante la feria y tuvo que sacrificar a todo su ganado.
“El perjuicio es enorme, no solo por los animales y por la cantidad de maquinaria que tuvo que comprar para montar su establecimiento”, manifestó.
Lamentó que el caso brucelosis sea ya de larga data, y no algo reciente como se estima o como se tiene conocimiento. Incluso, acusó al propietario de la cabaña demandada de seguir comercializando animales y sus productos hasta hace poco tiempo.
Agregó que en noviembre del año pasado ya informaron sobre casos que dieron positivo a la bacteria que causa la enfermedad.
Este caso salta a luz tras el hecho registrado en la Facultad de Ciencias Veterinarias UNA, donde seguían comercializando leche caprina, pese a los diagnósticos positivos de brucelosis que, según las investigaciones, fueron mantenidos en secreto hasta que se confirmó el contagio de la enfermedad a una estudiante de la facultad. Por el caso, la decana de Veterinaria, Azucena Cabrera, fue imputada este martes por el delito de comercialización de alimentos nocivos.
La leche seguía vendiéndose, pese a que ya se tenía conocimiento sobre el contagio de brucelosis en 14 caprinos.