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Sucesos
martes 20 de junio de 2017, 01:00

Relato demuestra violencia y saña en el accionar de agentes de Senad

Antidrogas dispararon a matar sin estar bajo amenaza y terminaron asesinando a la niña Vivi. También balearon un cañaveral para dar de baja a una víctima, que ya estaba herida y nunca estuvo armada.

El caso del asesinato de Vivian Paredes Zanotti (3) muestra una violencia criminal y saña por parte de los antidrogas, además de plantear cuestionamientos ante el accionar policial de funcionarios de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) bajo la calificación creada de agentes especiales.

Según la acusación presentada por el Ministerio Público contra siete de ellos, entre quienes se halla el ex director de Operaciones Luis Servián (42), se detalla, por ejemplo, la forma en que iban fuertemente armados a un allanamiento.

Los acusados por homicidio doloso en grado de tentativa son Nicolás Fernando Cáceres Oviedo (22), Cristhian Osmar Morán Galeano (24), José Domingo López Orrego (21), Ignacio Alcides Sosa Pineda (42), y Servián. Mientras que los acusados por homicidio doloso en grado de tentativa en carácter de cómplices son Emilio José Vall Sánchez (29) y José del Rosario Sánchez López (31), estos dos, choferes de las camionetas que persiguieron al vehículo de las víctimas.

Los agentes de la Senad ingresaron al establecimiento Granja Manuelita, de Nueva Italia, el 18 de junio del 2016, a las 16.30, y persiguieron a una camioneta Nissan Frontier blanca en la que iba el conductor, Ulrico Zanotti Cavazzoni, junto con Alessandro Zanotti, Ana Franco y la niña Vivian Paredes, de tres años.

DISPAROS. Los agentes de la Senad no realizaron tiros intimidatorios, sino que directamente dispararon contra la camioneta sin que desde el vehículo alguien haya representado un peligro para la integridad de los mismos.

Los agentes utilizaron pistolas automáticas Glock y subfusiles CZ Scorpion para atacar al vehículo de la familia, que intentaba escapar. En la persecución, Ulrico intenta abrirse camino. Como la camioneta de los antidrogas fue obstruida, los agentes bajaron y empezaron una persecución a pie dando tiros al rodado.

En medio de la huida y la balacera, Alessandro recibió un herida de bala que le rozó la cabeza, un disparo en el tórax y un tiro en el abdomen. La bala que le impactó salió del arma que utilizaba Sosa.

Cuando Ana vio que su hijo estaba sangrando, dejó a Vivi en el piso de la camioneta para auxiliar a Alessandro. La niña en ese momento levanta la cabeza y allí recibe un fragmento de una bala disparada por los de la Senad.

AGRESIÓN. Como consecuencia de un desperfecto mecánico la camioneta Nissan detuvo la marcha. Ulrico le dijo a su hijo que bajara y que se salvara él, ingresando en un cañaveral.

El ex director de Operaciones redujo con violencia a Ulrico Zanotti, a pesar de que él no demostró resistencia. Lo arrojó al suelo y, dándole patadas, le preguntó por su acompañante. Además, sin la mínima precaución, tres de los agentes –a cargo de Servián– realizaron disparos hacia el cañaveral donde entró Alessandro para esconderse.

Mientras Servián golpeaba a Ulrico, y los otros disparaban al cañaveral, nadie se había percatado de que la pequeña Vivi y su abuela estaban en la parte de atrás de la camioneta atacada a balazos. Recién cuando el conductor de otra camioneta llegó hasta la zona y abrió la puerta trasera se percataron de que había una niña herida.

El encargado del criminal operativo, el fiscal Carlos Alcaraz, suspendió el procedimiento al enterarse que había heridos. Alessandro y Vivi fueron llevados a centros asistenciales. La niña falleció dos días después del operativo.