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Arte y Espectáculos
domingo 30 de abril de 2017, 01:00

Poetisa dice que Neruda fue “hipócrita, extraño y sensible”

En su primera novela, la poetisa holandesa Hagar Peeters cuenta la historia de Malva, la hija ocultada por el poeta chileno Pablo Neruda, a quien cataloga como un hombre “hipócrita y extraño, pero también sensible”, tras conocer la relación que mantuvo con la niña y las razones por las que nunca la reconoció en público.

“Al escribir esta novela pude conocer a Neruda como un hombre más completo, pues para mí era un héroe perfecto. Ahí comprendí que la humanidad no es así, porque todos somos humanos y tenemos un lado imperfecto”, dijo Peeters en una entrevista en Bogotá, donde participa en la XXX Feria Internacional del Libro (Filbo).

Malva, narra la historia de la hija que tuvo Neruda (1904-1973) con la holandesa María Antonieta Hagenaar Maruca y la única que tuvo en sus 69 años de vida el Nobel de Literatura de 1971.

Nacida en 1934 en Madrid y fallecida en 1942 a causa de una hidrocefalia, Malva Marina fue mantenida en el anonimato por su padre, quien no podía soportar el hecho de tener una hija enferma que dejara su éxito profesional en un segundo plano.

Historia. Peeters, nacida en 1972 en Ámsterdam, descubrió la historia de Malva durante un viaje a Chile hace 10 años, pues todo el mundo hablaba de ella debido a que, justo un año antes, la tumba de la pequeña había sido encontrada en un pequeño cementerio holandés.

Sin embargo, admitió que casi nadie conoce su historia porque Neruda nunca la reconoció en público ni en su autobiografía debido a la hidrocefalia que la niña padeció en sus ocho años de vida.

Peeters también cuenta que el desprecio que Neruda sentía por la pequeña era tan grande que en las cartas que enviaba a sus amantes existió una en la que describió brevemente a su hija. “Es un ser extremadamente ridículo, una especie de punto y coma, una vampiresa de tres kilos”, señala el pasaje de la carta de Neruda, que evidenciaba la frialdad con la que describía a su hija, cuya enfermedad le hacía gracia en vez de darle lástima.

“La llamaba punto y coma por su hidrocefalia, pues ese signo de puntuación representaba su cabeza y su cuerpo”, agregó.

La forma en la que el Nobel chileno habló de su hija inspiró a Peeters para darle al personaje no solo una voz que reprochara el abandono de su padre, sino otra que lograra comprender la razón por la que nunca intentó conectarse con ella ni experimentar el cariño que existe entre padres e hijos. EFE