“Nunca, bajo ninguna circunstancia se justifica violar los derechos humanos de otra persona y mucho menos de un compatriota”, dijo Piñera en una entrevista con la radio local ADN.
El mandatario, quien llegó al poder respaldado por partidos de derecha, fue blanco de duras críticas de su propio sector cuando en septiembre pasado, al conmemorarse 40 años del golpe militar, calificó de “cómplices pasivos” a quienes habían callado frente a las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
Pese a ello, hoy reiteró que ese es su pensamiento y cuestionó la actitud del poder judicial y la prensa chilena durante el régimen de Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990, tras el golpe de Estado que derrocó el gobierno del socialista Salvador Allende.
“Definitivamente refleja lo que yo pienso y siento, no desde ahora, sino desde siempre”, aseguró.
“Aquí no sólo hay que culpar a los militares que cometieron los atropellos directamente (...), es bueno aprender del pasado para que nunca tengamos en Chile un quiebre de tantas consecuencias como el que ocurrió en 1973, pero que se venía gestando desde la década de los 1960", agregó.
Piñera también reivindicó su derecho a cuestionar lo que considera atropellos a los derechos humanos en otros países.
“Los derechos humanos son valores universales y no aceptan fronteras”, dijo.
“Por eso hemos levantado nuestra voz cuando creemos que en otras partes del mundo hay atentados a los derechos humanos y privaciones de libertades fundamentales”, añadió.
Piñera ha criticado en varias ocasiones la violencia que se ha registrado en las manifestaciones de estudiantes en Venezuela contra el gobierno, lo que le ha valido fuertes réplicas del presidente Nicolás Maduro, quien lo ha acusado de intervenir en la política interna de su país.
El mandatario chileno entregará el poder el 11 de marzo a la presidenta electa, la socialista Michelle Bachelet, de quien recibió el mando hace cuatro años.
Durante las últimas semanas Piñera se ha dedicado a recorrer el país y a hacer evaluaciones de su gestión, que estuvo marcada por un crecimiento promedio de 5,3 % y la reconstrucción de obras públicas y viviendas destruidas o dañadas por el fuerte terremoto y tsunami que azotó el país el 27 de febrero del 2010, días antes de asumir.
Al reflexionar sobre su sensación al dejar la presidencia de la República, Piñera dijo:
“El poder es un poco como el dinero, si uno lo toma como un fin en sí mismo se transforma en una esclavitud, si uno lo toma como un medio para hacer cosas, es una liberación”.