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Opinión
sábado 25 de marzo de 2017, 02:00

Pichones de crack

Alfredo Boccia Paz – galiboc@tigo.com.py
Por Alfredo Boccia

Parecía una buena idea. Total, plata había de sobra. Un cierre de campaña por todo lo alto. Una fiesta fantástica con barra libre de bebidas, lomitos y mucha música. Para que aprendan los sogüetones de la lista rival, que pensaban impresionarlos con Kchiporros, ellos sortearían un auto y pasajes a Camboriú.

Pero algo salió mal. Bastó con que algunos compañeros corrigieran a unos periodistas demasiado fisgones para que se instale la mala onda. Luego dirían que la prensa se encarnizó con la candidata Alejandra Vera, pero el caso tenía tantos elementos escandalosos que era imposible esconderlo. La hija del zar antidrogas del Paraguay ofreciendo regalos desmesurados en una fiesta ostentosa protegida por matones que ahuyentaban a golpes a curiosos indeseados. Y todo por una elección en un centro de estudiantes.

Las burlas en las redes sociales se nutrieron de las contradicciones entre ella y su padre. Era falso que hubiera pedido permiso o que hubiera renunciado a la Fiscalía. La desvincularon porque faltaba al trabajo sin justificación alguna. Para peor, la ostentosa Ale fue acusada de haber usufructuado una beca universitaria destinada a estudiantes insolventes.

Mientras desde la Policía se quejaban de su irresponsabilidad por no avisar que habría una fiesta multitudinaria, de modo a prever la seguridad correspondiente, desde la Municipalidad anunciaban una multa por realizar sorteos sin haber pagado el canon de la Comuna. Hasta eso salió mal, porque el que ganó el auto ni siquiera era estudiante de la Facultad y hasta se dio el lujo de expresar que personalmente estaba en desacuerdo con la utilización de esos métodos para conseguir votos.

Cuando parecía que ya todas las catástrofes habían ocurrido, una fiscala decidió denunciarla por soborno electoral, un delito que la expone a la cárcel. Es que el artículo 280 del Código Penal es claro: "El que ofreciera, prometiera u otorgara una dádiva u otra ventaja a otro para que no votara o lo hiciera en un sentido determinado, será castigado con pena privativa de libertad de hasta cinco años o con multa".

¿Debería estar preocupada la candidata? En absoluto, lo máximo que podría pasarle es que tanto bochorno le reste algunos votos. Por el momento está recibiendo muestras de solidaridad y de lealtad de muchos estudiantes. Es que desde hace más de medio siglo la Facultad de Derecho de la UNA es un antro muy particular. Patio trasero de la ANR, refugio de pyrague y politiquillos vividores del Estado en el pasado, es hoy la puerta de entrada a fiscalías, juzgados y reparticiones diversas del Poder Judicial. ¿O cree usted que tenemos esta Justicia corrupta por mera casualidad? El sorteo del auto y la agresión a periodistas solo fueron pequeños excesos de estos pichones de crack. Espere verlos con el título de abogado y admirará su verdadero esplendor.