Bajo el lema “Jesús llama a los jóvenes a amar a Dios, a sus hermanos y hermanas y a la naturaleza creada”, se realizó este jueves una misa en la Basílica de Caacupé dirigida especialmente a los jóvenes, muchos de ellos llegaron a la capital espiritual para celebrar el segundo año del Trienio de la Juventud.
“El amor exige de nosotros fortaleza, el amor es perseverante, no es inconstante”, dijo el obispo dirigiéndose a los presentes. Aseguró que es el amor la roca más firme y sobre esta se construye la casa persevera y permanece.
Celebró la fortaleza de los cientos de jóvenes que llegaron este jueves hasta la casa de la Virgencita Azul en bicicleta y peregrinando, y pidió que su amor hacia ella sea siempre así de fuerte.
El amor y la libertad
“Amar es vivir para ser libre, es saberse que soy dueño de mí mismo para darme a los demás”, dijo el sacerdote.
Esta fue la introducción al tema principal que quería tocar: las adicciones, que según explicó, roban al libertad a los jóvenes, y los hacen esclavos de sus deseos.
Criticó duramente al narcotráfico lamentando que hay droga a la salida y dentro de los colegios, descontrol en las fiestas, y que esto, muchas veces, es propiciado por los propios adultos.
“Vivimos afectados por cosas que nos tientan a la huida, como las adicciones, la violencia, la mentira, el placer sin horizontes, sin sentidos, las apariencias”, reflexionó.
Pide proteger a los jóvenes y a los adultos ayudarlos para que no caigan en adicciones y que permanezcan libres para darse enteramente al otro y al amor más puro.
La violencia afecta también a este grupo de la población, muchos se organizan en pandillas, en grupos radicalizados, someten a otros jóvenes a la violencia verbal, al bullying, el maltrato, y los aleja de eso que Jesús pide que seamos.
Pidió también prestar especial atención en las relaciones de pareja tóxica que se pueden volver violentas, lo que apuntó, suele iniciar con los celos y llegar posteriormente al homicidio.
“Huir del amor en la violencia nos engaña, no enajena, y rompe la armonía, permanecer en el amor es vivir en armonía con los demás”, enfatizó.
Dijo que preocupa el amor romántico sin responsabilidad, que en estos tiempos se rebaja a solo sentir placer, pero no comprometerse verdadera e íntimamente con otra persona. “Se huye del amor real, del vínculo a otra persona igual con que se puede crecer. (...) Amar es humanizar y crecer en relaciones personales duraderas y auténticas”.
“No dejarnos seducir en los gastos, malgastar lo poco que tenemos en cosas que no son siempre bien utilizadas”, expresó.
En ese sentido, pidió dejar de lado las apariencias y no caer en el consumismo, no solo disfrutar del cuerpo, sino entregarse completamente al amor genuino que todo ser humano puede sentir.