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Mundo
martes 22 de noviembre de 2016, 19:30

Milicias civiles vigilan la frontera antes de que Trump construya el muro

Alentados por la elección de Donald Trump como próximo presidente de EE.UU., milicias civiles patrullan la frontera con México fuertemente armados y convencidos de que cumplen con su "deber" patriota de proteger al país del narcotráfico y la llegada de inmigrantes indocumentados.
EFE

"En las últimas semanas hemos visto un flujo mayor de personas cruzando la frontera de manera ilegal, sin duda las elecciones presidenciales fueron la causa", dijo a Efe Tim Foley, director de la milicia civil The Arizona Border Recon (AZBR), uno de varios grupos armados que vigilan la línea divisoria con México.

En su opinión, muchos inmigrantes pensaron que si la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, ganaba les iban a "dar amnistía inmediata" y que después, como Trump ganó, "todos quieren entrar antes de que las cosas se pongan más difíciles".

Pero para eso están ellos, con armamento propio de ejércitos profesionales y trajes de camuflaje, para asistir a la Patrulla Fronteriza e informarles sobre la presencia de indocumentados en la zona.

Foley, quien este pasado fin de semana culminó un operativo de vigilancia de nueve días en el desierto de Arizona, consideró que las principales "amenazas" para el país son los carteles mexicanos y las "personas que traen con ellos" a través de la frontera, especialmente los procedentes de Oriente Medio y Asia.

"¿Quiénes son y con qué propósito están viniendo?", cuestionó el miliciano, veterano del Ejercito de EE.UU. "No tenemos ningún problema con la inmigración, siempre y cuando sea legal, tus amigos entran por la puerta, no por tu ventana".

AZBR vigila desde hace seis años la frontera de Arizona y cuenta, de acuerdo con Foley, con entre 200 y 250 voluntarios, algunos de ellos de origen latino.

Y, aunque Trump cumpla con su promesa de construir un muro fronterizo con México, el exmilitar aseguró que su grupo continuará "vigilando" la frontera.

"Primeramente, creo que la construcción de un muro tomará muchos años, y, después, si lo construyen de 20 pies de alto, pues en las tiendas se venden escaleras de 22 pies", argumentó. "¿De qué nos servirá un muro si no hay nadie que lo vigile?".

"Nosotros solo somos los ojos de la Patrulla Fronteriza, si vemos a un indocumentado y necesita ayuda, se la ofrecemos, ya sea agua o primeros auxilios, pero después debemos entregarlo", explicó.

Pero organizaciones que vigilan sus actividades consideran que su patriotismo es una "excusa" que oculta posturas antiinmigrantes y temen que su presencia podría verse fortalecida durante el Gobierno de Trump.

Activistas como Vicki Gaubeca, directora del centro de derechos de la frontera de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en Nuevo México, teme que la retórica antiinmigrante utilizada por Trump durante su campaña "legitime" la presencia de las milicias civiles en la frontera.

"La sola idea de construir un muro está teniendo un fuerte impacto en las comunidades fronterizas, estos grupos podrían aprovecharse de ello", dijo la activista a Efe.

Por su parte, Ryan Lenz, representante del Southern Poverty Law Center (SPLC), dijo a Efe que los argumentos utilizados por las milicias de que "defienden" al país de carteles y pandilleros es solamente una "excusa" de un sentimiento antiinmigrante.

Durante una reciente investigación encubierta para la revista Mother Jones, el periodista Shane Bauer se infiltró en uno de estos grupos y reportó que muchos de sus integrantes son veteranos de guerra con ideas supremacistas y resentimientos en contra de los inmigrantes, a quienes acusan de quitarles los empleos.

Y, aunque desde la Patrulla Fronteriza aseguran a Efe que no fomentan de ninguna manera la presencia de grupos civiles armados en la frontera, en el trabajo de Bauer queda constancia de que agentes de las fuerzas del orden locales llegan a mostrar simpatía por las actividades de estos grupos fuertemente armados.