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Opinión
martes 13 de diciembre de 2016, 02:00

Martes 13

Elías Piris - Twitter: @eliaspiris
Por Elías Piris

Si algo aprendí en mi estadía de toda una vida en esta isla rodeada de tierra es que la política criolla es tan impredecible que nunca hay que apostar a lo seguro ni mucho menos dárselas de adivino.

Y me van a disculpar esta desubicada comparación pero teniendo en cuenta el desarrollo de las cosas –y los últimos acontecimientos–, pareciera que la República del Paraguay es como un adicto a las drogas en constante peligro de recaída.

Antes de que algún nacionalista pida mi cabeza por comparar tan alegremente a nuestro país con un drogadicto trataré de dar una explicación a este remedo de teoría: A pesar del fantasma de la dictadura (en este caso el "estupefaciento" como diría el ilustre diputado Carlos Portillo) soplándonos la nuca desde 1989 a esta parte, se creía que nuestra Constitución Nacional sería el blindaje a esta endeble democracia de la mano del artículo 229 que prohíbe la reelección con una frasecita tan contundente como fácil de entender: "En ningún caso".

Y así cuando nuestro enfermo –entendiendo a la adicción como tal– parecía que no reincidiría, o al menos cuando se tomaron los recaudos legales para que no vuelva a caer bajo un régimen dictatorial, todo vuelve a alterarse y a ponerse patas arriba, como si no faltaran condimentos para la locura propia del caluroso mes de diciembre.

Sin ánimos de darme del constitucionalista y caer en el jueguito de las interpretaciones, me resulta curioso como nuevamente los expertos divisores vuelven a operar para la polarización del tema enmienda: Si sos de los que opina en contra automáticamente te tildan de "efrainista" o que pertenecés al grupo de Marito y los colorados disidentes. En cambio, si no mirás con tanto alarmismo y admitís que en el fondo te gustaría que la enmienda constitucional pase por la decisión popular sos funcional a la diabólica alianza "Lugocartista" (si todavía nuestro periodismo no creó el término, lo acabo de inventar).

Lo preocupante para mí no es todo este circo con aroma a flor de coco y compras apuradas como telón de fondo: Lo que preocupa es que de triunfar nuevamente la política de hechos consumados como en el mes de junio del 2012, resultará victoriosa la gavilla que institucionalizó la politiquería a platazo limpio en nuestro país y no se trata de estar a favor, en contra, ser liberal, colorado, luguista o lo que sea.

Por si quedaban dudas de la yeta enamorada del Paraguay desde tiempos inmemoriales, esto se trata un martes 13. No, esto no puede ser peor...