22 de agosto
Martes
Despejado
19°
26°
Miércoles
Despejado
23°
33°
Jueves
Parcialmente nublado
23°
35°
Viernes
Despejado
22°
35°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
martes 14 de junio de 2016, 01:00

Los fantasmas del BCP

Por Samuel Acosta – En TW @acostasamu
Por Samuel Acosta

Era martes, muy temprano en la mañana, y junto con un equipo de periodistas iniciábamos un recorrido para ver cómo se hace la toma de datos y se calcula la siempre polémica canasta familiar que utiliza el Banco Central del Paraguay (BCP), para medir el nivel de inflación.

En honor a la verdad, puntualizo que fue el mismo banco el que nos dejó que pongamos fecha y horario para participar en esta experiencia y así despejar la dudas que siempre rondaron detrás de este indicador.

Mientras viajábamos a los centros de abastecimiento los técnicos nos aclararon que erradamente se confunde "canasta básica" –que mide el nivel de pobreza– con una "canasta familiar" que mide inflación. La variación de esta última es la que mensualmente verifica la banca matriz para dar el dato.

Desde la consulta de precios a la vendedora de un humilde puesto de venta de frutas y verduras en el Mercado de Abasto, hasta la verificación de paneles electrónicos de las ofertas del supermercado más top hicimos aquel día.

La información sale de unos 450 productos de los que saltan 16.000 precios que proporcionan 1.161 informantes distribuidos en siete ciudades del área metropolitana.

Realmente es un trabajo enorme. No solo durante la recolección de datos que siempre se hace a contrarreloj puesto que el indicador debe estar listo para el 28 de cada mes, sino más aún, en la posterior carga y procesamiento.

Para quienes sospechan del trabajo puedo decirles que los técnicos son desde economistas hasta doctores en matemáticas que con paciencia, respondieron las preguntas.

Luego de esa agotadora mañana visitando comercios de todo rubro, nos sentamos en la misma computadora donde se carga la información. Pusimos a propósito datos errados y automáticamente el sistema informático nos lanzó una alerta de que algo no estaba bien.

Es que el procesamiento tiene cuatro filtros tan exigentes que, difícilmente, se pueda manipular el indicador que resulte al final.

Es más, nos enteramos de que ni siquiera el propio presidente del BCP, Carlos Fernández, se entera del resultado de inflación, sino hasta el mismo día de su publicación.

Era interesante ver, por ejemplo, al solicitar al sistema un producto al azar, como leche en cartón de 1 litro y se despliegan más de 500 resultados de oferta de supermercados, autoservicios, despensas y minimercados.

Al pie de la solicitud aparece el promedio entre todas las ofertas y su variación entre el mes pasado y el actual.

Por esto, celebro la apertura que mostró el BCP para enseñar sin restricción alguna todos los pasos para efectuar el cálculo de la inflación.

Ahora, solo queda apoyar la encuesta de hogares que se está realizando para actualizar la nueva canasta familiar que estaría disponible desde el 2018. Por lo pronto... se me han disipado todos los fantasmas.