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Opinión
sábado 3 de diciembre de 2016, 01:00

Locos por la reelección

Andrés Colmán Gutiérrez - Twitter: @andrescolman
Por Andrés Colmán Gutiérrez

Se los ve tan enfermos de codicia y poder, que con el propósito de conseguir el rekutu están dispuestos a echar mano a cualquier recurso extremo, aunque ello implique violar la Constitución y causar un grave daño a nuestro endeble sistema democrático.

Desde el oficialismo colorado ya lo han intentado de todo y aunque se han topado con fuertes expresiones de rechazo ciudadano, no acaban de darse por vencidos.

Aunque al principio aseguraba que la reelección no le interesaba para nada, "porque la Constitución no lo permite", el actual presidente de la República, Horacio Cartes, pronto reflotó aquel viejo argumento dictatorial stronista de verse obligado a intentar acceder a un nuevo periodo de Gobierno, solo "porque el pueblo lo pide".

En ese proceso se ha instalado una convención partidaria a medida, en la que se resolvió "apoyar la reelección" y castigar a los disidentes que se opongan. Tras las numerosas y hasta ahora infructuosas propuestas para lograr una puntual reforma o enmienda de la Carta Magna, Cartes se ha revelado como un mandatario tan obsesionado por conservar el sillón presidencial, como en su momento lo fue su antecesor Nicanor Duarte Frutos, al punto de supeditar los logros de su Gobierno a este objetivo.

Desde la vereda política de enfrente, el ex presidente Fernando Lugo insiste en una campaña similar, con un discurso distinto pero el mismo propósito: regresar al Gobierno del que fue desalojado en junio de 2012, mediante un oportunista golpe parlamentario, un año antes de concluir su mandato.

Con una particular interpretación de la Constitución (que en su artículo 229 establece que el presidente y el vicepresidente "no podrán ser reelectos en ningún caso"), Lugo y sus asesores sostienen que él sí puede ser reelecto porque no se le dejó concluir el periodo, y con ese criterio han planteado a la Justicia Electoral que la Corte Suprema de Justicia interprete lo que dice la Carta Magna y decida si él puede ser o no candidato.

De esa argucia jurídica se ha aferrado el oficialismo colorado para anunciar que si la Corte habilita a Lugo, Cartes también se aprovechará del mismo beneficio y renunciará seis meses antes de concluir su mandato para volver a ser candidato.

De este modo, en la práctica se consuma una alianza entre tirios y troyanos para intentar violar la Constitución.

Habrán quienes digan que los ministros de la Corte no se pueden prestar a tal adefesio anticonstitucional, pero ocurre que estamos en el Paraguay, en donde las aberraciones jurídicas son parte de la historia cotidiana, en donde la Justicia además de seguir ser tan corrupta, continua dependiendo en gran medida del poder político. La esperanza que nos queda en que la ciudadanía sea consciente de esta amenaza y se movilice con mucha fuerza en defensa de la legalidad y la democracia.