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Opinión
martes 9 de mayo de 2017, 02:00

Le candidat

Brigitte Colmán – @lakolman
Por Brigitte Colmán

Quienes están en la cocina de la candidatura a presidente de la República por el Partido Colorado –por el oficialismo–, tienen el atrevimiento de inflarse de orgullo (¿!) señalando similitudes entre el elegido de Cartes, Santiago Peña, y el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron.

Sin profundizar demasiado en el proceso que llevó al Elíseo al joven economista francés, se puede decir que las comparaciones son forzadas. Es más, si tuviéramos que formularlo en buen paraguayo diríamos: tuicha la diferencia.

Cuando Macron estudió filosofía, se convirtió en un muy joven asistente del filósofo y antropólogo francés Paul Ricoeur; y luego, ya devenido en ministro de Economía en el Gobierno de Hollande un buen día lanzó su propio movimiento, y después, su candidatura nunca estuvo colgada del saco del oficialismo ni de sus recursos.

Macron es el más joven en llegar a la presidencia en Francia, desde que Napoleón fuera coronado a los 35 años. Peña –llegado el caso– podría ser el más joven, desde Albino Jara.

Pero bueno, las comparaciones no solo son odiosas, sino que además sería muy injusto; no podemos compararnos con ningún proceso que se desarrolle al otro lado del Atlántico, y menos con un país en el que se generó uno de los eventos históricos más importantes para la humanidad: la Revolución Francesa, y además si esto fuera poco, porque, como dijo alguna vez el gran Gabriel García Márquez, a nosotros (América) no nos dejaron hacer nuestra edad media.

Cartes, después de haber generado una gran crisis política cuando intentó forzar un inconstitucional cambio en la Constitución para lograr su reelección, designó a Peña como sucesor. El gran elector, el dueño del Partido Colorado, ya ha hablado.

Y así es como esta semana se largó la campaña presidencial de Santiago Peña. El muchacho pidió permiso, sin goce de salario, en el Ministerio de Hacienda y salió a recorrer el país. Ñambéña...

Pero nada cambia. Mucho se dice que es joven, que estudió en los Estados Unidos, etc. Y sin embargo, Mburuvicha Róga sigue siendo una lujosa y privilegiada seccional colorada donde se reúnen en horario laboral los colo'o.

Apenas iniciada la campaña, el joven Peña ya mostró que piensa seguir el libreto escrito por los colorados desde hace décadas. Una de las primeras actividades del ministro con permiso, ayer lunes, en Ciudad del Este, fue entregar carnés a los nuevos beneficiarios del programa social del Estado paraguayo Tekoporã. ¿Será que a los candidatos opositores también les van a invitar a participar de este tipo de actos oficiales?

Peña podrá ser todo lo joven que digan que es, pero así como va, colgado del oficialismo, de los recursos del Estado y de la receta colorada, no muestra ser una opción de renovación.