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Opinión
domingo 21 de mayo de 2017, 02:00

La parálisis opositora

Estela Ruiz Díaz @Estelaruizdiaz
Por Estela Ruíz Díaz

Mientras en el Partido Colorado los hechos suceden en forma vertiginosa tras la elección del joven ministro Santiago Peña como el delfín de Horacio Cartes para las internas presidenciales, con el reacomodo natural en las fuerzas disidentes para enfrentar al candidato oficialista, la oposición vive un exasperante statu quo.

El escenario político hoy es de la ANR, con su clásica interna y la sensación de triunfalismo que posiciona al partido como potencial ganador en el 2018.

Sin embargo, la oposición quedó "desinflada" tras el final abrupto de la enmienda constitucional para la reelección presidencial. Los derrotados (pro enmienda) se perdieron en la incertidumbre y los ganadores (antienmienda) se aislaron y reavivaron sus internas, sin la mínima capacidad de tender puentes.

La batalla campal de la enmienda tuvo derrotados y victoriosos, pero el posescenario muestra quiénes han superado el debate.

HORACIO CARTES. El presidente de la República fue, sin dudas, el gran perdedor del fin de la enmienda, porque era el principal beneficiado. Sin embargo, tuvo una rápida reacción. Rompió todos los esquemas eligiendo un candidato controversial, posicionándose como único líder. Desafió a la dirigencia tradicional que lo apoya desde el 2013, que a falta de renovación y desprestigio, no tiene otra que acatar sus decisiones. La elección de Peña, más allá de la polémica afiliación reciente, tras militar 20 años en el PLRA, no solo movió la estantería colorada, sino también de la oposición que no logra encontrar un candidato con el perfil de renovación y formación de la que hace gala Peña.

Por tanto, Cartes perdió, pero no se quedó rumiando la derrota. Tal como está el escenario hoy, su misión más difícil es ganar la interna, pero si su candidato supera el desafío, no será difícil ganar las presidenciales, más aún si continúa dividida la oposición.

FERNANDO LUGO. El Frente Guasu se puso la soga al cuello al apoyar la enmienda, porque desde dentro dinamitaron su teoría jurídico-semántica de que el ex obispo está habilitado. Y políticamente, la alianza con Cartes debilitó su discurso contra la "política económica y represiva" del empresario tabacalero.

Volvieron al plan A, es decir, que Lugo está habilitado y que su futuro depende de la Corte Suprema de Justicia. Lo más probable es que Lugo encabece nuevamente una lista del Senado por temor a una derrota judicial que lo deje fuera de carrera. Lugo, de ser el candidato más popular para el 2018, se replegó y dejó de ser noticia.

EFRAÍN ALEGRE. El gran ganador del fin de la enmienda, guerra a la que apostó todo. Sin embargo, el presidente y presidenciable del PLRA no logra superar su interna y no demuestra capacidad de diálogo. Pide alianza, pero se pone por encima de sus aliados con propuestas impracticables, a sabiendas que sin concertación, cualquier proyecto electoral va camino al fracaso.

La principal crítica que le hacen los partidos de izquierda y demás potenciales aliados es que su obsesión por eliminar al llanismo del PLRA le está nublando la vista y no le permite ver el panorama más amplio. "Alegre no puede unir ni a su partido", señaló un alto dirigente de izquierda al analizar la difícil situación en la oposición.

Sin dudas, el PLRA debe ser el gran convocante de una alianza electoral, por su aparato y sus miles de afiliados, pero hasta el momento Alegre no piensa hacer renunciamientos, pero tampoco está logrando el entusiasmo para que los demás partidos apoyen su postulación.

MARIO FERREIRO. El intendente capitalino tiene el mejor perfil para competir con el candidato colorado. Lo admiten todos, hasta los del Frente Guasu. Pero su mayor problema, aparte de la resistencia de Alegre, es la situación que se generará en Asunción. La ley electoral obliga a nuevas elecciones en caso que un intendente renuncie los tres años primeros años de su mandato. La oposición no tiene hoy un candidato que pueda ganar en la capital. Y una derrota sería desmoralizadora y casi una sentencia para el 2018.

Discretamente está hablando con Fernando Lugo, analizando escenarios, pero no va más allá.

PLAZOS. En octubre vence el plazo para concertar alianzas. El PLRA no logra superar sus internas, con pleitos judiciales y escraches por doquier. Alegre decidió cortar cabezas y no piensa enterrar su hacha porque considera que hay que erradicar al llanismo para recuperar la mística liberal.

La izquierda dividida busca restañar heridas, en medio de un fuerte debate. La triste paradoja es que aún unida no es opción sin el aparato liberal.

La enmienda provocó la ruptura de la oposición, que sigue sumida en la incertidumbre, entrampada y replegada en sus propias islas donde cada quien se proclama rey.

No es fácil el consenso. Para lograr el acuerdo, el rey que tiene la tropa electoral y el ejército más disciplinado debe abdicar ante otro rey, sin tropa ni ejército, pero más popular y con más chances de ganar.

El plazo se agota y no se vislumbra una posibilidad de alianza.

El escenario perfecto para que la ANR siga en el poder.