16 de agosto
Miércoles
Mayormente nublado
13°
27°
Jueves
Despejado
16°
27°
Viernes
Parcialmente nublado
19°
28°
Sábado
Tormentas
16°
29°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
domingo 2 de julio de 2017, 02:00

La empanada del BCP

Luis Bareiro - Tw: @luisbareiro
Por Luis Bareiro

¿Quién vive con 4 o 6 millones de guaraníes por mes? Es la pregunta que me hizo un internauta cuando critiqué en la radio la amenaza de huelga que realizan algunos sindicatos del Banco Central del Paraguay, en reclamo de mayores beneficios, como el pago de una bonificación adicional al aguinaldo, una mayor cobertura del seguro médico, la reducción de la jornada laboral de ocho a seis horas diarias y el restablecimiento del subsidio para el almuerzo.

Ocurre que, en esa dependencia pública, el 83% de los funcionarios tienen un ingreso superior a los ocho millones de guaraníes, y el 13% restante percibe entre 4 y 6 millones.

La pregunta revela cuán desconectados están algunos empleados públicos de la dura realidad del mercado. Si no fuera así, mi contertulio virtual sabría que más del 60% de los trabajadores del país perciben menos del salario mínimo y carecen de un seguro social. Ese 60% estaría más que satisfecho con alcanzar esos 4 o 6 millones por mes.

Los empleados del Central, en contrapartida, ganan en promedio unos 15 millones de guaraníes mensuales, tienen seguro médico privado, jubilación garantizada y una larga lista de beneficios adicionales.

Otro polemista en las redes afirmó que lo que hay que debatir no es si corresponde que un funcionario que ya tiene ese nivel de ingresos obtenga un nuevo beneficio pagado con dinero público (se imputa al costo de la política monetaria), sino cómo obligar a los patrones del sector privado a pagar lo mismo o parecido. "Hay que igualar para arriba", decía.

Otra muestra del absoluto desconocimiento sobre la realidad del mercado. Cerca del 40% de los trabajadores paraguayos laboran por cuenta propia, no tienen patrones, dependen de lo que vendan en el día. Y de la gente que efectivamente trabaja en una empresa, con un empleador, más del 80% lo hace en una microempresa que no tiene más de diez empleados.

En otras palabras, el 80% de los patrones en Paraguay son microempresarios cuyas ganancias en promedio no pasan de los 5 millones de guaraníes por mes; vale decir, lo que el 17% de los empleados peor remunerados del Banco Central. Solo que nadie les paga el seguro médico, ni una carrera en la que se asciende por mera acumulación de antigüedad, y no tienen garantía alguna de que al cerrar el mes podrán pagar los salarios de sus empleados, la luz, el agua y los impuestos; y, por supuesto, nunca nadie les subsidia el almuerzo.

Obvio que el Estado debe remunerar bien a sus empleados de acuerdo con su capacidad y productividad, lo que resulta casi inmoral es que un sector que vive en una situación de notable privilegio con respecto a la inmensa mayoría de los trabajadores del país amenace con paros por trabajar un par de horas menos o pedir que le financien la empanada.