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Opinión
miércoles 19 de abril de 2017, 02:00

La burguesía nomás

Guido Rodríguez Alcalá
Por Guido Rodríguez Alcalá

Un amigo me explicó el debate sobre la enmienda constitucional de una manera curiosa. Todo ese bochinche, según él, es una lucha entre dos sectores de la burguesía: uno quiere la enmienda y el otro no; es la burguesía nomás, y por eso al pueblo no le importa. ¿Vale decir que Lugo está con la burguesía, porque quiere el rekutu?, le pregunté a mi socio. Él reaccionó como si le hubiera aplicado la picana eléctrica: ¡Cómo vas a decir eso! Lugo está con el pueblo, por supuesto. Él se molestó más cuando le objeté: Entonces Cartes está con el pueblo, porque también quiere el rekutu. No me importa que se haya molestado, aunque me sorprendió su reacción, porque lo consideraba una persona sensata, y es de los que niegan la realidad.

Es de los que se creen dueños de un burguesímetro, para distinguir entre la burguesía y el pueblo. Burgueses se llamaba, en la Edad Media, a los europeos que vivían en burgos (ciudades), para distinguirlos de los señores feudales, terratenientes que vivían en el campo, del trabajo de los campesinos. Los burgueses eran comerciantes y artesanos; con el tiempo se volvieron industriales y banqueros; hay muchos libros escritos sobre el tema, desde los de Max Weber, que era liberal, hasta los de Karl Marx, que no lo era.

Pero ¿qué sentido tienen las digresiones sobre la historia de Europa? ¿Para qué pasearse por la historia en vez de reparar en hechos patentes? El 31 de marzo, la Policía dejó que se atacara el Congreso y, horas después, atacó el local del Partido Liberal; en su reacción brutal y tardía, asesinó a Rodrigo Quintana e hirió gravemente a varias personas. Esos crímenes no se pueden minimizar con generalizaciones ñembo sociológicas.

Por otra parte, al pueblo paraguayo le perjudica que sus parlamentarios, además de cobrar sueldos demasiado altos por no hacer lo que deben, hagan lo que no deben. La maniobra de la reelección, de momento, parece haber fracasado debido a la renuncia de Horacio Cartes, que no quedó tan mal parado. No sé qué harán los parlamentarios que, considerándose opositores, apoyaron la propuesta del presidente. Suponiendo que el proyecto de reelección se archive, quedan muchos problemas que resolver, como la cuestión del presupuesto.

El presupuesto de este año, con su emisión discrecional de bonos, fue aprobado de manera irregular. ¿Qué pasará con el próximo presupuesto? ¿Nos traerá más bonos, con mayor endeudamiento? Para colmo, endeudamiento con jurisdicción en tribunales internacionales. Las APP son otra posible fuente de conflicto, por la facultad que le conceden al Ejecutivo de negociar en secreto con empresas multinacionales; para colmo, con multinacionales de dudosa trayectoria. ¿Y la hidrovía? ¿Se aprobará ese proyecto ecocida, como se apoyó el de la destrucción del puerto de Asunción?