A continuación, el escrito firmado por el ministro Ramón Jiménez Gaona:
Desde mi punto de vista, el bien más preciado de toda persona es su integridad. A lo largo de mi vida privada y ahora en la función pública he sido coherente con esta premisa, en la creencia de que es el mejor legado para mis hijos y una contribución para este país que tanto me ha dado.
No ingresé a la función pública para escuchar aplausos y elogios, pero tampoco para recibir agravios de manera ligera, gratuita y artera, sobre todo de quienes tendrían que tener la grave responsabilidad social de formar opinión e informar con seriedad y equilibrio.
Las calumnias, las intrigas y las acusaciones infundadas son propias de nuestra politiquería. Por eso, los que hoy estamos en la función pública tratando de hacer algo distinto, y lo mejor posible, estamos preparados para recibir sus golpes bajos.
Sin embargo, las tergiversaciones y mentiras tienen otra connotación cuando el intento de desacreditar una gestión, o manchar la integridad de las personas, por simples prejuicios, proviene de quienes dicen defender y transmitir la verdad y deberían ser garantes de la responsabilidad informativa.
De nuevo, y en poco tiempo, me veo en la obligación de solicitar réplica ante lo que ya viene siendo una constante en su periódico: Afirmaciones falaces y suposiciones maliciosas sobre mi gestión al frente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), sin prueba alguna, en base a antojadizas suposiciones que se contraponen a principios éticos universales del periodismo.
El pasado sábado 1 de julio del corriente año, en la edición digital, bajo el título “Ministro de obras satisfecho por informe de gestión”, el periódico - teniendo en cuenta que el artículo no lleva firma - desacredita unas declaraciones que hice a la prensa al final del informe del presidente Horacio Cartes ante en Congreso Nacional, alegando categóricamente “falta de transparencia” en mi gestión.
Transcribo otro párrafo de su malicioso artículo: “Mucho de lo de lo resaltado por Cartes en su discurso fue criticado y asociado, incluso a nivel internacional, con malversaciones de los recursos debido a negociados en las licitaciones. Uno de los más señalados por falta de transparencia fue justamente Jiménez Gaona”.
Invito a su periódico a probar un eventual dolo en mis decisiones. Con absoluta seguridad puedo afirmar que en mi administración existe transparencia, honestidad y patriotismo, y que la impunidad ha sido desechada. Las irregularidades detectadas han sido sancionadas o denunciadas ante las instancias jurisdiccionales correspondientes.
Las acusaciones de supuesta corrupción en el MOPC profusamente divulgadas en los ámbitos políticos y mediáticos están en manos de las instituciones jurisdiccionales, a pedido nuestro. Estamos colaborando para esclarecer los hechos, de manera a no dejar dudas sobre la sinceridad de nuestros compromisos públicos y la transparencia de nuestro desempeño.
Tengo la entereza moral para rechazar las acusaciones y reclamar de su periódico una rectificación de lo afirmado, así como exigir mayor responsabilidad informativa, por respeto a los lectores y a la ciudadanía en general.
Ratifico lo señalado con anterioridad, la pérdida de credibilidad de la prensa por sus propios errores conspira contra la sociedad en general porque priva a los ciudadanos de un formidable garante de la libertad.
Sin otro particular, me despido confiado en que la verdad se impondrá siempre sobre la malicia y la responsabilidad informativa prevalezca sobre los prejuicios y los intereses mezquinos.