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Política
domingo 9 de abril de 2017, 01:00

En la mesa hablando y con el mazo dando

Estela Ruiz Díaz
Por Estela Villalba

Tras la furia de la quema del Congreso y el atraco al PLRA, que terminó con el asesinato del joven dirigente Rodrigo Quintana en manos de la Policía, el proceso legislativo de aprobación de la enmienda para la reelección tuvo un freno brusco e ingresó en el terreno de la incertidumbre.

Paraguay volvió a ser noticia mundial por su crisis política, consecuencia directa de su baja institucionalidad reflejada como nunca en la violencia de la Policía, jamás reformada desde la dictadura. El organismo pretendió diluir su responsabilidad inculpando a un solitario oficial de bajo rango, pero las pruebas audiovisuales demostraron que fue un operativo institucional comprometiendo gravemente al Gobierno.

La suspensión de la enmienda tuvo varios actores, pero fue clave la figura del papa Francisco. La mesa de diálogo instalada el miércoles fue una condición del Vaticano, de muy buenas relaciones con el Gobierno. Tanto que en los pasillos palaciegos dicen con orgullo que la reelección (de Horacio Cartes, no de Fernando Lugo) tiene la bendición papal.

Así, a regañadientes, el presidente no tuvo otra alternativa no solo de convocar, sino de participar, ya que en un primer momento iba a enviar un representante. La mesa nació coja, al no concurrir el principal partido de oposición, el PLRA, y el PDP. Apenas finalizó, se retiraron también el presidente del Senado y Avanza País, rubricando el fracaso de la mesa de diálogo. El viernes volvió a reunirse y ante la ausencia de los adversarios, terminó en conversación de amigos. Allí se comunicó que la enmienda no se trataría durante la Semana Santa, un pedido expreso del Papa, fruto de la visita del nuncio Eliseo Ariotti a Mburuvicha Róga, el jueves.

El martes 18 está marcado el tercer encuentro.

CONTRADICCIONES. Para el diálogo nunca es tarde porque es la mejor herramienta para dirimir las disputas políticas. Como primer mandatario, Cartes tiene la carga mayor a la hora de resolver el conflicto. Pero su actitud genera desconfianza. Si había honestidad en su convocatoria, su entorno político se encargó de boicotear la mesa de diálogo todo el tiempo.

Lo demuestra el provocador comunicado de los presidentes de seccionales que acusaron a la oposición, con nombres y apellidos; a la disidencia colorada, con nombres y apellidos; y a la prensa, con nombres y apellidos, abriendo una peligrosa vía para que militantes violentos hagan justicia por mano propia. Ese discurso se mantuvo toda la semana en la boca de la cúpula colorada, con la inconcebible alianza del Frente Guasu, cuyos dirigentes principales fueron valientes luchadores contra la dictadura.

Lo demuestra la conferencia de prensa, apenas finalizó la mesa del diálogo del viernes, cuando cartistas y luguistas ratificaron su posición. "No vamos a retroceder en este proyecto solo porque disidentes y opositores nos estén amenazando. Nosotros vamos a respetar lo que la gente decida sobre la reelección", dijo un cada vez más irreconocible Carlos Filizzola.

Pero la gota que colmó el vaso fue la imputación masiva de la Fiscalía por los desmanes en la quema del Congreso. Los sindicados, todos vinculados a la oposición. Una decisión polémica porque el Ministerio Público es rápido para cazar a los adversarios del Gobierno, pero no para dilucidar casos como las masivas firmas falsas para la enmienda o quién atracó la sede liberal. No hay equilibrio ni equidad en su investigación y por ello se lo ve como el garrote legal del presidente.

ANGUSTIOSA ESPERA. Pero no todo es color de rosas en el círculo pro enmienda. El freno provocó un cólico a los aliados. Saben que cuanto más se prorrogue, las posibilidades de fuga son mayores. Ya anunciaron públicamente su rechazo tres diputados colorados; hay malestar y temor en la bancada llanista, que no resistirá otro muerto. Las conspiraciones internas en el oficialismo son cada vez más fuertes. Cuanto más crece la incertidumbre, cuesta más mantener lealtades.

Esta crispación cambió el escenario del referéndum: de una segura victoria del SÍ empieza a preocupar el crecimiento del NO.

ÁRBITRO. Por eso hoy los aliados piensan que la Corte Suprema debe dirimir el conflicto, para sacarles el peso de la historia, para lavarse las manos. ¿Se animará a fallar a tiempo? ¿Se animará a fallar contra el poder? "Si dice que es inconstitucional, termina la cosa. Si la Corte dice que sí, el TSJE llama al referéndum y la gente va a decidir", dijo Blas Llano, que abandonó la guarida para salir a hablar y mantener a la tropa que se empieza a inquietar.

La Semana Santa son días de ocio innegociables para la gente. Era un momento clave para aprobar la enmienda, pero esta suspensión, aunque contraproducente, también favorece a los aliados porque enfría la furia ciudadana, la única que hoy puede frenar el plan.

Para las facciones en conflicto no serán días de reflexión. Unos para mantener unida la tropa, otros para quebrarla, porque no existe la mínima intención de Cartes, Lugo y Llano de renunciar a la reelección.