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Política
lunes 29 de agosto de 2016, 01:00

El pretexto de la presidencia pro témpore

La grave crisis que atraviesa el Mercosur no es nueva, sino que es un proceso de irrelevancia, que en el 2012, tras la suspensión injusta y arbitraria del Paraguay y el ingreso apresurado e ilegal de Venezuela, desata la primera fase de una caída vertical, agudizada en estas últimas semanas, con las disputas de la presidencia pro témpore (PPT) generadas por la transferencia de la misma al Gobierno de Nicolás Maduro, objetado internacionalmente por graves denuncias de violaciones a los derechos humanos elementales y a los principios democráticos.

La inestable y contradictoria posición uruguaya provoca un debate innecesario y tergiversado sobre el verdadero alcance la PPT. Es cierto que el Protocolo de Ouro Preto, en su artículo 5, determina la rotación alfabética de la citada “presidencia”, cada seis meses, sin agregar condiciones o facultades de ninguna naturaleza.

También es cierto que, dada la práctica consuetudinaria en 25 años de existencia del bloque, el traslado de la PPT se formaliza en una cumbre semestral con presencia de los jefes de Estado y los actores más representativos del espacio común regional. La aplicación deviene por imperio de los hechos repetidos con idénticos usos y costumbres que por su práctica constante se convierten en fuente de derecho.

Ahora bien, si se realiza un examen sereno y desapasionado del Derecho vigente en el Mercosur, se encontrará que la PPT en rigor no constituye un órgano ejecutivo, ni siquiera figura en el organigrama del bloque; basta ingresar en su página web para comprobar esta afirmación

Así las cosas, polemizar sobre la transferencia ilegal o no de la PPT es un debate innecesario y desgastante, porque el órgano colegiado conductor del Mercosur es el Consejo del Mercado Común (CMC), que produce las resoluciones que deciden toda la materia sometida a su consideración. De allí que la propuesta de una “conducción provisoria integrada por embajadores” no corresponde, porque esa función la ejerce el CMC legalmente y con todas sus atribuciones.

La PPT es un símbolo del impulso que debe otorgarse al bloque, que cada 6 meses rota entre los Estados Parte, para señalar una responsabilidad de gestión administrativa que carece de facultades ejecutivas y decisorias. Sin embargo, la controversia está instalada y debería acudirse a soluciones jurídicas, como por ejemplo, solicitar una opinión consultiva al TPR, u otras salidas, dentro del marco institucional y legal del Mercosur

En realidad las diferencias sobre el ejercicio de la PPT son apenas el reflejo de un grave deterioro institucional del Mercosur, que ha paralizado la dinámica de nuestra integración regional en particular ha detenido los procesos de transformación productiva, de trabajar juntos, de consolidar la democracia y el desarrollo social y económico de nuestros pueblos.

Quedarse con el debate sobre la PPT es simplemente solapar los problemas de fondo, que superan las visiones de izquierda o de derecha, porque la integración puede tener acentos determinados, pero se gestiona y se concreta desde los intereses reales y permanentes de nuestras sociedades

Lo más grave es creer que las señaladas disidencias matarán al Mercosur; esto no es cierto, porque los organismos internacionales no mueren, nadie se animara a expedir el certificado de defunción, lo más probable, es que se aloje en la inercia irrelevante o en un “limbo” con todos los costos que conlleva y sin beneficios para ningún integrante.

Es posible superar este difícil momento del Mercosur, cambiando de actitud entre los Estados Partes, no detenerse en la periferia de los conflictos y abordar las diferencias de fondo, con un realismo pragmático que nos permita visualizar los caminos existentes y vincularlos con el reto de trabajar juntos, en lo que sea posible. con una actualización de sus fines y conductas estratégicas comunes.