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Política
domingo 8 de enero de 2017, 01:00

El poder político en Paraguay buscó desde siempre eternizarse

Desde los principios de la República, la búsqueda y consolidación del poder se tornaron en una obsesión para los que ocuparon la silla presidencial en el país.

Por Roberto Irrazábal

roberto-irrazabal@uhora.com.py

En la historia del Paraguay, varias son las figuras políticas que cayeron seducidas por los placeres del poder, y eso está plasmado en los libros que detallan diversas conspiraciones y chicanas jurídicas que permitieron a diversos líderes permanecer "más de la cuenta" al mando del país.

Desde la primera época de la Colonia, el considerado "padre del Paraguay", Domingo Martínez de Irala, fue partícipe de numerosas estratagemas que le permitieron gobernar la provincia desde 1539 hasta 1556 y quedarse con privilegios que no tenía en principio.

Tras la independencia nacional en 1811, la habilidad política del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia le permitió lograr que el Congreso de 1816 lo nombre Dictador Perpetuo de la República, cargo que ocupó hasta su muerte, en 1840.

Los López. En el 1844, otro habilidoso político lograría aprobar la primera Constitución de la República del Paraguay y a la vez iniciar una dinastía, es el caso de Carlos Antonio López, quien según la carta magna, que él mismo promovió, le permitía estar en el poder por 10 años y además ser reelecto.

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Tras la muerte de don Carlos, le sucedió su hijo, el mariscal Francisco Solano López, quien también concentró el poder y llevó al país a la Guerra contra la Triple Alianza, terminando muerto en marzo de 1870.

La posguerra trajo consigo una serie de restauraciones jurídicas, donde los legionarios instituyeron una nueva Constitución, la de 1870, que solo permitía la reelección "con dos periodos de intervalo", buscando así evitar la perpetuación en el poder.

El decretazo. Recién en 1940, seis meses después de la elección como presidente de la República del entonces general José Félix Estigarribia, héroe de la Guerra del Chaco, fue modificada nuevamente la Constitución, pero a través de un decreto y luego de disolver el Parlamento.

Anteriormente, en febrero de 1936, el coronel Rafael Franco había comandado un golpe militar que lo dejó en el poder hasta agosto de 1937, donde derogó la Constitución del 70, pero fue depuesto por un contragolpe militar.

Estigarribia estableció en su Constitución que el presidente de la República podía ser reelecto "por un periodo más", pero el destino solo lo dejó gobernar hasta setiembre de ese mismo año, ya que murió en un trágico accidente aéreo.

Esta plataforma jurídica fue aprovechada por su ministro de Guerra y Marina, Higinio Morínigo, quien ocupó el poder y llamó a elecciones recién en 1943, año en que se presentó como candidato único.

La era stronista, que se inicia en 1954, también utilizó los pilares autoritaristas que dejó la Constitución de 1940 y recién cuando se completaron los periodos de mandato que limitaba la carta magna el dictador inició modificaciones puntuales o interpretaciones jurídicas forzadas para seguir en el poder, primero en 1962, luego en 1968 y finalmente en 1977.

Tras la caída de la dictadura stronista en 1989, la nueva era democrática trajo una nueva Constitución en 1992, donde hubo un gran consenso en establecer la prohibición de la reelección presidencial, sin que esto no fuera objeto de rechazo por parte del propio entorno del general Andrés Rodríguez, así como posteriores intentos de cambio.

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Desde el año 1992 ningún presidente tuvo éxito para rekutu

Luego de la Constitución Nacional de 1992, varios fueron los presidentes que se vieron seducidos por pelear la modificación de la Carta Magna para introducir la figura de la reelección, aunque hasta la fecha nadie ha tenido éxito.

El propio presidente de entonces, el general Andrés Rodríguez, se mostró molesto cuando los constituyentes establecieron la prohibición de la reelección, al punto de que no se presentó en la primera convocatoria para la Jura de la Constitución, según recuerda el propio ex constituyente Eusebio Ramón Ayala.

El presidente que sucedió a Rodríguez, e ingresó de su mano al poder, fue Juan Carlos Wasmosy, y aunque el mismo también fue tentado por las bases para que busque su reelección, las circunstancias políticas no le permitieron, en especial su conflicto con el oviedismo y el argañismo.

Marzo paraguayo. La crisis política de marzo de 1999, originada con el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, terminó tumbando al presidente Raúl Cubas Grau (hombre del general Lino César Oviedo) y dejó como presidente al entonces titular del Congreso Luis Ángel González Macci.

El mismo, con la venia de la Corte Suprema de Justicia, permaneció y completó el periodo presidencial, llamando a elecciones solo para vicepresidente y resultando ganador el liberal Julio César Yoyito Franco.

En el 2004 asume como presidente Nicanor Duarte Frutos, a quien no se le escapó la idea de la reelección presidencial y así lo buscó durante todo su mandato, aunque sin éxito.

Su sucesor, Fernando Lugo, también fue seducido por esta idea durante su mandato, alentado (hasta hoy) por sus "bases". Esta misma lógica ahora vuelve a manifestarse en el presidente actual, Horacio Cartes, quien desde que asumió en el 2013 dijo que no pelearía por la reelección y luego pisoteó sus propias palabras a dos años de finalizar su mandato.