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Opinión
miércoles 17 de mayo de 2017, 02:00

El Pato Donald presidente

Guido Rodríguez Alcalá
Por Guido Rodríguez Alcalá

Se ha criticado mucho la decisión de Cartes de nombrar al sucesor. Yo también la critico, pero pienso que, por desgracia, Cartes puede salirse con la suya por tres razones. En primer lugar, por la fragmentación de los partidos y movimientos políticos. En segundo lugar, por el dinero que tiene. En tercer lugar, por esa tecnología de la información y la comunicación llamada big data o datos masivos, sobre la cual existe buena información en Wikipedia.

¿Cómo se utiliza esa tecnología en una campaña electoral? Me permito dar el ejemplo mencionado en un excelente artículo de Carole Cadwalladr en el Guardian (The Great British Robbery). Una compañía canadiense, Cambridge Analytica, compró una enorme cantidad de información aparentemente irrelevante: a qué revistas estaban suscritas, qué compraban por internet, adónde iban de vacaciones varios millones de personas. Sobre la base de esas informaciones (data), pudo trazar los perfiles sicológicos de esas personas y saber cómo irían a votar, con un margen de probabilidades razonable. Ese conocimiento le permitió a Cambridge hacer llegar a las personas perfiladas el mensaje que podrían aceptar.

El mensaje podía ser positivo o negativo. Era negativo hacerles creer que Estados Unidos se veía invadido por hordas de inmigrantes, que iban a destruir el país. Mensajes de este tipo se utilizaron –según el artículo del Guardian– para hacerle ganar las elecciones a Donald Trump y para que, en Reino Unido, ganara el brexit (la salida de la Unión Europea). Sin ser omnipotentes, Cambridge y otras empresas del ramo han montado un sistema que puede utilizarse en el resto del mundo. Las empresas pertenecen a multimillonarios descontentos con la democracia, y que saben cómo transmitir su descontento a un sector considerable de los votantes; no a todos, pero sí al porcentaje suficiente para decidir las elecciones. No se trata solamente de multimillonarios, sino de lo que el presidente Eisenhower llamó el complejo militar-industrial: el contubernio de militares, agencias de seguridad, grandes empresas y funcionarios estatales.

Me permito agregar lo siguiente al trabajo investigativo de Carole Cadwalladr. La prensa escrita y de opinión ha perdido terreno frente a otras formas de comunicación, como las llamadas redes sociales; es algo que pasa en todo el mundo.

El New York Times tumbó al presidente Nixon; el presidente Trump puede desafiar al Times porque cuenta con sus interneteros y agentes de propaganda. El presidente Cartes puede desafiar a la prensa local porque tiene el apoyo de sus consultores internacionales a sueldo, que saben cómo hacer llegar mensajes políticos. No me sorprendería que también tuviera el apoyo del pato, digo del Donald más peligroso: Donald Trump.