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Política
domingo 28 de mayo de 2017, 01:00

“El liderazgo de Cartes debilita a las estructuras del Partido Colorado”

El presidente convirtió la ANR en un "cascarón vacío de propuestas políticas", cuestiona ahora el segundo del Poder Ejecutivo, tras alejarse del oficialismo y posicionarse como uno de los principales referentes de la disidencia colorada.

Cecilia Colinas

@cecicolinas

El vicepresidente Juan Afara anuncia que llegará a un acuerdo en los próximos días con los disidentes para crear un frente único que retará al cartismo en las elecciones internas de diciembre. Ahora que está alejado de Horacio Cartes, sostiene que el oficialismo genera un vacío en cuanto a propuestas políticas y que la candidatura del ministro Santiago Peña es una bofetada para la dirigencia joven. Considera que los hechos del 31 de marzo son el déficit más grande del Gobierno.

–¿Qué nos puede decir de Horacio Cartes y de la ANR ahora que está alejado del oficialismo de su partido?

–La ANR está pasando por una etapa de transformaciones. La generosidad con que la ANR y su dirigencia recibieron a Horacio Cartes es innegable. Su llegada generó una gran esperanza en el partido, golpeado por una derrota a manos de la oposición. Sin embargo, el liderazgo de Cartes ha producido un debilitamiento de las estructuras del partido, hasta tal punto que hoy en día es un edificio donde atiende su presidente (Pedro Alliana) y de vez en cuando se reúne la Comisión Ejecutiva. Hoy el cartismo es hegemónico en el partido, pero gobierna un antiguo e histórico edificio que es un cascaron vacío de propuestas políticas y de servicios sociales para los correligionarios.

–¿Por qué recién ahora que Cartes le eligió a Santiago Peña le hace esos cuestionamientos?

–Porque esta (elección de Peña) es una bofetada a la dirigencia y a los jóvenes que militan en el partido. Es el chico que dejó su asado para ir a afiliarse para no perder el cargo. Se trata de un mensaje muy duro y una falta de respeto total. Uno tiene que ser grato con quien le da la posibilidad de llegar. Él (Cartes) se olvida. Este partido centenario y poderoso le dio la posibilidad de llegar al cargo más encumbrado y donde uno tiene el honor más grande para colaborar con el país. No puede tener esta afrenta con el Partido Colorado.

–Pero usted, sin embargo, acompañó incluso la campaña para la reelección de Cartes vía enmienda.

–La enmienda podría haber sido útil para resolver el viejo dilema de la reelección, pero la realidad política muy rápidamente condicionó el proceso. Me alegro que la prudencia haya primado, aunque tenemos dolores que aún no pasan como la muerte del joven y entusiasta dirigente político (Rodrigo Quintana), quien defendía una causa opuesta. Esta tragedia y lo que ocurrió con el Congreso constituyen, para el Gobierno, el déficit más grande del proceso.

–Cartes y su entorno culpan a la disidencia y a la oposición de todo lo que ocurrió aquel 31 de marzo.

–El entorno de Horacio Cartes es absolutamente dependiente del humor del presidente. Son gerentes del Estado que trabajan coordinadamente con los gerentes de sus empresas.

–¿Cual fue el trato que usted tuvo con ese entorno empresarial?

–Conmigo no fueron ni buenos ni malos, pues yo siempre planteé la relación sobre la base del respeto a mi investidura política y no como parte de una corporación empresarial que tiene otras jerarquías. Los he respetado a todos, en la medida que ellos me han respetado.

–Ahora mismo hay una marcada división en la ANR de cara a las internas, ¿qué pasará en el caso de que Peña logre ganar las elecciones? ¿Va a respaldar su candidatura?

–Si el ganador es el movimiento Honor Colorado y actúa como cuando distribuyeron responsabilidades en la Junta de Gobierno, que no me pareció justo, creo que el ambiente será muy espeso. Si gana la opción democrática e inclusiva que planteamos, el ambiente será mejor, porque sabemos que la ANR es una familia que como tal depende de la generosidad de espíritu de quienes la dirigen.

–Algunos disidentes lo tildan a usted de ser la quinta columna. ¿Qué les responde?

–Para mí era más cómodo quedarme en el oficialismo a aplaudir. Eso es lo que la gente no mide. ¿Acaso si yo estaba colgado del presidente, si él era mi patrón, yo no tenía que quedarme y aplaudir a Peñita? Soy colorado, tengo una conducta y mi partido tiene una historia. He hecho muchos renunciamientos en mi vida.

–Entonces, llegará a un acuerdo con la disidencia, aunque ello implique dejar de lado sus aspiraciones.

–Estamos en la búsqueda del consenso y llegaremos a un acuerdo en las próximas semanas. Siempre hay que deponer actitudes personales. Por sobre todas las cosas está el objetivo y vamos a tener buenos resultados. La dirigencia va a valorar porque lo que buscamos es trabajar juntos. Nosotros estamos en Sumando Colorados, el movimiento que va a ser muy activo en este proceso.

–Blanca Ovelar dijo que usted mantuvo una actitud anodina y de sometimiento en todo este Gobierno.

–Esa es la opinión de Blanca Ovelar. Yo propuse plazos que vamos a cumplir. Nunca estuve sometido a nadie ni lo voy a estar. Pertenezco a un partido político con historia y soy libre.

–¿El hecho de que Marito Abdo sea hijo de un stronista no le saca rédito?

–Cada ser es una persona diferente y no podemos cargarle con la historia a nadie. Mario Abdo Benítez es un afiliado al Partido Colorado que trabaja en el partido y por el partido. Lo respeto por eso.

–Ya hubo represalias por su alejamiento...

–Cornelio Martínez, de Jóvenes con Honor, fue el primero a quien se le saca el puesto por no alinearse y si esa va a ser la actitud, creo que se vienen nuevos nubarrones. Quitarle el pan a alguien por pensar diferente no es de colorados.

–¿Luis Gneiting lo traicionó al quedarse en Honor Colorado y aceptar la candidatura a vicepresidente?

–Fue su decisión acompañar a Cartes en este proceso. Los amigos tienen que medir su conducta y no quiero opinar sobre la conducta de mi amigo.

–Durante todo este tiempo la vicepresidencia recibió a más dirigentes que la propia ANR. ¿Por qué le tocó asumir ese rol?

–Porque las oficinas de la ANR se convirtieron en agencias de empleos y en PC de la dirigencia de Honor Colorado. Ninguno de ellos tenía ni tiene el suficiente peso político para intermediar con éxito ante el Gobierno, para la solución de los problemas de las comunidades.

–¿Y los ministerios?

–La dirigencia vio y comprobó que este vicepresidente se abocaba en el acto a gestionar sus reclamos, muchísimas veces sin éxito ante la escasa visión política de los ministros que no comprenden que para una comunidad alejada de la capital, la ausencia de un médico, de una obstetra o de una ambulancia en buen estado constituyen la diferencia entre la vida y la muerte de sus ciudadanos. Esos problemas son propios de las comunidades y si alguien no encamina la solución, ese problema puede ser casi permanente, debido a que el Estado no reacciona si no hay gestión de peso. Es una lástima.

–¿Cuál es la solución estructural para esos problemas?

–La descentralización es la clave, pese a que los burócratas se empeñan en demorarla.