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Interior
martes 16 de agosto de 2016, 01:00

Deforestación en propiedades privadas no conoce de freno ni control en Itapúa

Por Raúl Cortese

OBLIGADO - SAN BENITO

Nos posicionamos al lado de un yvyrá pytá (canafixto) de más de 200 años, el cual emerge entre los demás árboles del monte como desafiante a toda la enorme depredación que día a día pareciera acelerar sus pasos. A pocos metros de este ejemplar, cuyo tronco supera los 8 metros y medio de diámetro, se escucha el característico sonido de las motosierras, que solamente paran por unos minutos cuando cae un árbol. Esta febril actividad no tiene freno y diariamente se pueden observar, según los anónimos vecinos, la salida de pequeños camiones cargando tablas o leña, producto de la actividad clandestina. “Nosotros tocamos un árbol dentro de la propiedad y nos caen todas las instituciones contraloras encima, acá se está depredando en propiedad ajena y nadie se mueve”, relataba un poblador, que como muchos no quiere identificarse. La franja de monte natural que se encuentran echando, forma parte de unas 800 hectáreas en total, instalada en otras propiedades colindantes, cuyos propietarios están seguros que los invasores con el correr del tiempo y la pasividad de la justicia van a invadir. Cientos de casas precarias se encuentran instaladas a lo largo del predio de la Escuela Agrícola San Benito, en Obligado, Departamento de Itapúa, propiedad de la Congregación del Verbo Divino, muchas de estas viviendas ni siquiera son habitadas. El sábado pasado, campesinos invasores estaban plantando yerba mate, en una tierra que no les pertenece.

VIOLENCIA La familia Ortiz vivía en las cercanías de las tierras invadidas, tuvieron el error de comentar estos atropellos. De acuerdo a la denuncia realizada un mes atrás en la comisaría de la localidad de Obligado, personas innominadas en horas de la noche les intimidaron para que abandonen el lugar o de lo contrario los matarían. Ortiz se llevó a su familia y no volvió a la zona.