31 may. 2026

Cuando ya no se atienden ni cuestiones puntuales

Susana Oviedo – soviedo@uhora.com.py

En semanas más, comenzarán las clases en las escuelas y los colegios públicos. Una vez más podríamos renovar la esperanza y estar atentos aguardando escuchar la buena noticia (?) de que se han unido varias instituciones del área social del Estado y que acordaron que no dejarán pasar otro año sin asegurar que todos y cada uno de los niños indígenas que deambulan por varios puntos de Asunción y centros urbanos departamentales asistan a la escuela. Reciban merienda escolar, tengan cédula de identidad y atención a la salud.

Se me ocurre que además podrían anunciarnos que se pondrá en marcha un plan interinstitucional de urgencia para atender el extendido consumo de crac en poblaciones de las zonas ribereñas de la capital, los que en su afán de seguir consumiendo toman el microcentro de Asunción a la tardecita y durante la noche.

Que también se halló el camino para resolver la situación puntual del grupo de indígenas que se encuentran apostados hace demasiado tiempo en la acera del Hospital Militar, frente al Indi.

Tengo la leve impresión de que también podrían sorprendernos aún más e informarnos desde la Municipalidad de Asunción que mantendrán limpia y ordenada la ciudad. Que habrá más luces en las escasas y descuidadas plazas, se dispondrán más basureros en el centro capitalino, y que evitarán que siga oliendo a orina y caca, como ahora. Ah, y que en los barrios asuncenos multarán a los numerosos dueños de talleres mecánicos que utilizan la calle para estacionar los automóviles averiados, como si la vía pública fuera propiedad de ellos. Se podría esperar también el anuncio de que reanudadas las actividades en las instituciones educativas, se asegurará el servicio regular de transporte público hasta por lo menos las 23.00, en consideración de los miles de jóvenes que concurren a las universidades en horario nocturno. Que además se reforzará la vigilancia policial de las paradas de buses en ese horario. Son cuestiones muy puntuales que deberían transcurrir automáticamente, no solo porque compete a varias instituciones ocuparse de ellas, sino porque tiene que ver con derechos humanos fundamentales, seguridad ciudadana, calidad de vida y responsabilidades del Estado.

Pero la esperanza se torna muy esquiva en esta etapa preeleccionaria y a meses de renovarse las autoridades que conducirán el Gobierno. Todo parece estar estancado. Todo gira en torno a la campaña electoral, a los discursos políticos, a las riñas entre colorados y la colación opositora liderada por el Partido Liberal. Es más, el propio presidente alimenta esta sensación, ya que hace tiempo solo se dedica a actos electoralistas y reuniones partidarias, descuidando por completo los acuciantes asuntos de Estado. En estas condiciones, es fácil deducir que todo seguirá igual de mal.