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Opinión
lunes 15 de mayo de 2017, 02:00

¿Como será la fiesta de cumpleaños de Rulfo?

Sergio Mercado – sergio209@lycos.com
Por Sergio Cáceres Mercado

"Cuando Juan Preciado, hijo bastardo de Pedro Páramo, pasó a las Yndias y anduvo buscando por esas tórridas regiones del Mal el alma de su padre, encontró tantas ánimas perversas, desposeídas de sus cuerpos corruptibles consumidos por el fuego, que no le fue posible encontrar la de su progenitor". (Vigilia del Almirante, Augusto Roa Bastos).

Mañana Juan Rulfo cumple cien años. Seguro lo festejará con aquellos que lo quisieron y admiraron, como Gabriel García Márquez, quien le referirá otra vez aquella famosa anécdota en la que Álvaro Mutis sube a zancadas los siete pisos que llevaba hasta el departamento donde vivía en México DF con un paquete de libros, y separando el más pequeño y corto se lo da riendo y diciendo: "¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda!". Era Pedro Páramo. "Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura", recordará Gabo.

En ese punto de la anécdota, una admirada Susan Sontag, lanzará una bocanada de humo, y dando la razón al colombiano espetará que "no merece la pena leer un libro una vez si no merece la pena leerlo muchas veces". Asentirán sonrientes y el cumpleañero aprovechará la ocasión para agradecer a Susan el haber cumplido la promesa que ella le hizo en Buenos Aires cuando se conocieron: gestionar una segunda traducción al inglés de su novela, esta vez ya con más precisiones y sin los recortes de la primera. Susan le dirá que fue un honor hacerlo, ya que Pedro Páramo "no es solo una de las obras maestras de la literatura universal en el siglo XX, sino uno de los libros más influyentes del siglo".

En ese momento, una voz cascada saldrá de entre el humo para reivindicar como suyas tales aseveraciones. Dirá que su nombre es Jorge Luis Borges y, en un pausado acento porteño, consignará: "Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aún de la literatura". Les recordará a todos, con esa memoria prodigiosa que le fue dada, que diez años antes que Susan había escrito semejantes palabras. Rulfo, el agasajado, volverá a agradecer humildemente, esta vez al maestro argentino por semejantes asertos hacia su libro.

Susan dirá entonces que se siente emocionada de compartir en el cielo de los escritores con semejantes colegas y nada menos que en el cumpleaños de su admirado Rulfo, un cielo contrario a la idea central de la obra de marras, ya que según ella "la premisa de la novela –una madre muerta que lanza a su hijo al mundo, la busca de un hijo en pos de su padre– se convierte en una estancia coral en los infiernos".

En ese momento, un invitado paraguayo comentará, a propósito de lo dicho por Susan, que él justamente había comparado la Comala de Rulfo con el Inferno de Dante: "La novela es una novela de amor en que el amor fracasa. La novela dramatiza este fracaso tanto en Pedro Páramo como en Susana San Juan. El amor existe trágico, desesperado, y sin posibilidad de feliz realización. Pero existe".

Entonces, el Rulfo agradecerá tan agudo análisis a don Hugo Rodríguez-Alcalá, y le pedirá que lo invite a su cumpleaños número cien a festejarse en noviembre. "¡Eso ni dudarlo, dirá el paraguayo, pero antes no olvidemos el de Roa. Otro que llega al club de los centenarios en junio!".