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Opinión
jueves 4 de mayo de 2017, 02:00

Cambalache Paraguay

Miguel H. López | En TW: @miguelhache
Por Miguel H. Lopez

Enrique Santos Discépolo compuso Cambalache, en 1934, probablemente el tango más asertivo sobre lo que sería el siglo XX y lo que sigue siendo este siglo XXI. Aplicado a nuestra realidad, es como si el autor hubiera vivido en las cloacas de este país que día tras día se acerca más al borde del precipicio económico y político con una nefasta disgregación social como consecuencia. Lógicamente, los culpables son los políticos en función de gobierno –en los tres poderes– y quienes los legitiman y sostienen desde sus agrupaciones o sectores partidarios; o los parapoderes que se ubican en el campo económico y la mafia de variado pelaje y lustre.

Valga la referencia para hablar del escenario que surge para las generales de 2018; y que –cosa veredes chancho– se desmadra a medida que se esclarece la escena nacional.

Sofocadas las últimas llamaradas pro enmienda, surgen infinidad de seudocandidaturas, pro candidaturas, cuasicandidaturas, candidaturas chae y otras variedades en diversos sectores. Esto abre el abanico de sondas que flotan sobre los ambientes midiendo simpatías o rechazos.

En medio de ese desorden de lisonjas, hipocresía y mercado de voluntades, también emergen proyectos y pretensiones, tal vez legítimos, pero ilegales. Y como el fruto nunca cae lejos del árbol que lo engendra, ahí tenemos nuevamente al presidente Horacio Cartes perfilándose –como si fuera fraile converso– anunciando su interés de candidatarse al Senado de la República.

Cartes no puede ser senador activo. Por Constitución será senador vitalicio, como ex presidente del país. No hace falta entrar en discusiones estériles al respecto. Dos casos bastan: Juan Carlos Wasmosy (que lloró, zapateó y se fue a su casa) y Nicanor Duarte Frutos, a quien de modo ilegal pusieron en el número 1 de la lista colorada, le eligieron senador, pero jamás le dejaron jurar, porque atentaba contra la disposición de la ley principal. ¿Lugo, cómo es senador y juró? Porque los legisladores de la ANR, PLRA, PQ, PDP y Punace, lo habilitaron constitucionalmente cuando en junio de 2012 lo destituyeron vía golpe parlamentario.

El telón de fondo en este zafarrancho nuestro de cada día no es de lo mejor. Grandes nubarrones ensombrecen el horizonte político.

Sin negar la legitimidad de las aspiraciones de poder de quien quiera, por la lateral ex modelos y locutores de chismes de farándula comienzan su carrera política en noveles agrupaciones, poniendo algo más de morbo al prostituido mundo político local. La izquierda, ahí anda atomizada y lamiéndose las heridas.

El pueblo necesita más pan, porque circo le sobra.