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Arte y Espectáculos
lunes 19 de junio de 2017, 02:00

Aceptar los cambios en la vida, de eso se trata también vivir

Así la vimos ...... Cars 3

Sergio Cáceres Mercado

sergio209@lycos.com

Una de las características que hacen a Pixar estar siempre a un paso de sus competidoras en hacer películas de animación computarizada es que no tienen mayores dramas en hacer evolucionar a sus personajes. Si fuera otro estudio, en este momento ya tendríamos a los personajes de Toy Story en su aventura número ocho o nueve. Sin embargo, ellos decidieron cerrarla y despedirse de su genial creación.

Con esta tercera entrega de Cars, vuelve todo el vértigo de las carreras de autos. El Rayo McQueen es relegado por los jóvenes competidores que tienen toda una tecnología por detrás que les da una ventaja en la pista que el famoso coche número 95 no puede superar. Para eso empieza todo un programa de entrenamientos que puede traspolarse a cualquier rutina fuerte de ejercicios en otros deportes.

McQueen se encuentra con ejercicios y máquinas que nunca vio, y con una entrenadora que le presenta unos ejercicios de motivación mental y física que le son difíciles de seguir. Mientras los jóvenes la siguen sin chistar, él se da cuenta de que está viejo y no solo puede competir contra la velocidad de la nueva generación, sino también contra todo lo nuevo que trae el deporte competitivo que tanto ama.

De este modo, vemos paulatinamente cómo El Rayo va teniendo un cambio interior, una aceptación de su nueva condición. No se rinde y decide competir, pero su espíritu de superación le dirá que hay otras formas de seguir participando en el mundo de las carreras.

El tráiler de esta película que hoy nos toca comentar, nos adelantaba que el Rayo McQueen tendría un accidente y que ya nada sería igual. Pues es así. Esta trilogía decide también dar un gran paso con su personaje principal. La decisión de pasar a otra fase puede entenderse como una lección de vida, pues las cosas no siempre permanecen iguales a lo largo del tiempo, sino que los cambios son parte de ella y aceptarlos también.

Mientras esta lección de vida se da a lo largo de la película, hay excelentes momentos para la risa, mucha velocidad y adrenalina, y, muy especialmente, espacio para el recuerdo y el homenaje a los precursores del automovilismo; en sí, toda la saga es un tributo a cierto tipo de carreras de autos. En síntesis, otro gran trabajo de los estudios Pixar.

Calificación: **** (muy buena)