Entre los cuestionamientos a este proyecto señalan que su construcción fue definida sin la participación ciudadana, sobre todo de los frentistas de esta calle.
Asimismo indican que la obra viola lo establecido en la Ley de Tránsito que habilita el estacionamiento a lo largo de Iturbe, del lado izquierdo, y que sin embargo el carril para las bicicletas obliga a hacerlo en el lado derecho. También manifiestan que la reducción del ancho de la calle acarrea mayor embotellamiento en la ciudad.
Por otra parte mencionan que el costo de la bicisenda de G. 1.200 millones fue sobrefacturado y ejecutado por una empresa de confección de prendas de vestir (Elegancia Confecciones, de Lilian Sosa), que según Contrataciones Públicas solo fabricaba uniformes para entidades públicas. Agrega que el pliego de bases establecía 10 años de experiencia en el ramo de la construcción de pavimentos y aceras.
Finalmente exigen que se abra una investigación sobre todas las irregularidades mencionadas y probadas con respecto a este proyecto y que los responsables sean juzgados y castigados.