Economía

Vaticinan déficit del 4% en 2020 por efecto del Covid-19

 

La suspensión del pago de impuestos y servicios básicos, la focalización en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y la asistencia a trabajadores cesados con un subsidio estatal, previstos en el proyecto de contingencia del Ejecutivo, llevarán a las arcas del Estado a cerrar el 2020 con un déficit fiscal de 4% del producto interno bruto (PIB), según estimaciones de la consultora Mentu, liderada por el economista Hugo Royg.

Este índice será el resultado del endeudamiento de hasta USD 1.600 millones que requerirán las acciones de reactivación económica para enfrentar los efectos de las medidas de prevención y control del coronavirus (Covid-19) en Paraguay, agrega la firma. De esta manera, no solo se sobrepasará el tope de 1,5% de déficit (más gastos que ingresos respecto al PIB) que dispone la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), sino también el 3% al que se permite llegar en años de dificultades económicas.

La mala calidad del gasto de los recursos públicos también aporta su cuota de responsabilidad al mayor nivel de déficit fiscal que se prevé para este año: los salarios de los funcionarios estatales, por ejemplo, consumieron el 77% de las recaudaciones fiscales hasta febrero de 2020, según registros del Ministerio de Hacienda.

“La situación generada por el Covid-19 es excepcional y el fisco tiene escaso margen de reacción dada la estructura de sus gastos. El ahorro fiscal ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos años, cerrando el 2019 con el 0,1% del PIB y a febrero del 2020 representó el 0,08% del PIB”, explica el informe de Mentu.

En el 2019, la administración de los recursos públicos resultó en un déficit fiscal de 2,9%. Esto, debido al mayor impulso que se debió dar a la economía para enfrentar la merma de la actividad generada por condiciones climáticas adversas, menores precios de commodities y deterioro de los países vecinos.

Antes del estallido del coronavirus, analistas del sector privado ya pronosticaban un déficit fiscal de al menos 2% para el 2020, pues observaban que las cuentas del Estado no retornaban aún al orden impuesto por la LRF, principalmente por los compromisos asumidos en obras de infraestructura. En el 2015 (un año también complicado), este indicador fiscal cerró en el 1,8%.

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