El papa Francisco, en atención a la lectura de hoy, expresó: “La experiencia nos lo enseña: para conocerse bien y crecer armónicamente, el ser humano necesita de la reciprocidad entre hombre y mujer. Cuando esto no se da, se ven las consecuencias. Estamos hechos para escucharnos y ayudarnos mutuamente. Podemos decir que sin el enriquecimiento recíproco en esta relación, en el pensamiento y en la acción, en los afectos y en el trabajo, incluso en la fe, los dos no pueden ni siquiera comprender en profundidad lo que significa ser hombre y mujer”.
“Es indudable que debemos hacer mucho más en favor de la mujer, si queremos volver a dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres”.
“Es necesario, en efecto, que la mujer no solo sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, una autoridad reconocida, en la sociedad y en la Iglesia”.
“El modo mismo con el que Jesús consideró a la mujer en un contexto menos favorable que el nuestro, porque en esos tiempos la mujer estaba precisamente en segundo lugar, y Jesús la trató de una forma que da una luz potente, que ilumina una senda que conduce lejos, de la cual hemos recorrido solo un trocito”.
“No hemos comprendido aún en profundidad cuáles son las cosas que nos puede dar el genio femenino, las cosas que la mujer puede dar a la sociedad y también a nosotros: la mujer sabe ver las cosas con otros ojos que completan el pensamiento de los hombres. Es un camino por recorrer con más creatividad y audacia”.
“La tierra se colma de armonía y de confianza cuando la alianza entre hombre y mujer se vive bien. Y si el hombre y la mujer la buscan juntos, entre ellos y con Dios, sin lugar a dudas, la encontrarán”.
“Jesús nos alienta explícitamente a testimoniar esta belleza, que es la imagen de Dios”.
(Frases extractadas de https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-lucas-8-1-3-mujeres-sanadas-seguidoras-jesus)