Young, que a los 10 años se trasladó a vivir a Filipinas, siempre figuró entre las favoritas para llevarse la corona y se había impuesto, días antes, en el desfile de diseñadores locales.
La belleza, estudiante de Dirección cinematográfica, se quedó sin palabras tras su nombramiento, aunque no se echó a llorar como suele ocurrir en estos eventos.
La nueva Miss Mundo, quien a pesar de su corta edad posee una dilatada carrera en la televisión de su país, en la que se estrenó con 15 años, estuvo arropada en todo momento por decenas de efusivos filipinos que coreaban y gritaban todas las apariciones de la modelo.
La francesa Marine Lorphelin se hizo con el puesto de primera dama de honor, y la ghanesa Naa Okailey quedó en tercer puesto.
El sexteto principal se completó con la española Elena Ibarbia, la brasileña Sancler Frantz y la gibraltareña Maroua Kharbouch, quien entró en la final por el voto popular.
Por su parte, la representante brasileña, ganadora del desfile en traje de baño, declaró a Efe tras la final que se sentía “contenta” con el resultado obtenido.
Las representante de los demás países latinoamericanos se marchan esta vez sin premios, pero se mostraron contentas de haber vivido estos “intensos” días en el país del sudeste asiático.
“Ha sido una gran experiencia. Lo esperé muchísimo tiempo, lo soñé y lo estoy disfrutando desde el momento en el que llegué”, señaló la belleza venezolana, Karen Soto, antes de la final.
La ganadora de Miss Mundo, que tradicionalmente se traslada a vivir a Londres, donde se encuentra la sede de la organización del certamen, pasará su año de reinado visitando proyectos benéficos y obras sociales alrededor del mundo.
La final del certamen, celebrada en el Centro de Convenciones de Bali, fue seguida en directo por más de 200 millones de espectadores en todo el mundo. La presente edición del concurso estuvo marcada por las protestas de radicales musulmanes, que obligaron a la organización a trasladar la sede de la final de Yakarta a Bali. EFE