01 jun. 2026

Un paraguayo crea la primera arpa eléctrica del mundo

Mariano González inició una revolución en la música paraguaya. El arpista incorporó a la tradicional arpa dos innovaciones: lo volvió un instrumento eléctrico y le agregó un dispositivo para crear sonidos virtuales.

Acostumbrado a los grandes escenarios de Japón y Las Vegas, Mariano González, oriundo de Caazapá y radicado en los Estados Unidos, creó el arpa eléctrica, propiciando así el cambio más radical por el que haya pasado este instrumento tradicional paraguayo.
En su más reciente disco, “Camino a Buena Vista”, el músico explota todas sus nuevas posibilidades sonoras del arpa, y el resultado es un estilo único, entre moderno, complejo y tradicional.
“Como un instrumento mestizo, emblemático de nuestro país, el arpa sufrió muchos cambios que definieron su fisionomía y su técnica interpretativa actual”, explicó Mariano.
Las posibilidades del arpa se incrementaron, gracias a que este instrumentista la transformó en eléctrica e incorporó el sistema MIDI que permite crear sonidos virtuales, como el de un piano o de una guitarra, por ejemplo.
UN POCO DE HISTORIA. La evolución del proyecto de este arpista comenzó en 1976, cuando grabó un disco con los sonidos electrónicos más actuales de la época. Luego, en 1978 empezó a desarrollar un diseño propio de arpa paraguaya, ajustando diversos modelos de llaves a lo largo de la década del 80.
Durante años continuó adaptando su arpa electroacústica, su primera innovación del instrumento. Finalmente, en el 2003 estrenó la primera arpa paraguaya con sistema MIDI. “Ese fue un paso demasiado grande. Este sistema puede captar sonidos virtuales, de un teclado, por ejemplo, y fusionarlos con acordes de arpa, todo de una sola vez”, explicó Mariano.
En composiciones suyas –de su material “Camino a Buena Vista"– como “Quietud” y “Viaje Imaginario"– el arpa alcanza nuevos niveles de calidad, gracias a estos cambios. En el disco, Mariano se anima también a irrumpir con su arpa en un clásico como “Con su blanca palidez”, del grupo Procol Harum.
Un soñador confeso, Mariano afirma que sus ambiciones no tienen límites. “Tengo que romper con la barrera de lo tradicional. Quiero tener la libertad de crear algo más progresivo para las nuevas generaciones”. El camino ya está trazado, ahora queda que otros arpistas se sumen a este nuevo y emocionante paseo musical.

EN RECUADRO (tereré):

Añoranza que inspira
Mariano González vivió 30 años en Japón ejecutando el arpa a lo largo y ancho del país oriental. En el 2002 se mudó a Las Vegas y, según él, prácticamente no hay hotel de la “Ciudad del Pecado”, en el cual no se haya presentado.

A pesar del éxito alcanzado en escenarios internacionales, Mariano confiesa que siente a menudo añoranza de su tierra. “Para mí ejecutar el arpa es una manera de lidiar con el ‘techaga’u’ y de mantenerme ligado con lo nuestro”, acota.

Acerca de su fuente de motivación, Mariano admitió que las raíces no se pueden olvidar, y que son una inspiración constante para él. “No puedo negar los ritmos que llevo dentro, como la galopa paraguaya o la guarania”, manifiesta.

Un producción de competencia
“Camino a Buena Vista” fue grabado en Las Vegas, y está compuesto de 10 temas. Algunos de ellos con violines, saxofón, piano y presentando al arpa paraguaya como un instrumento que puede hacer también, por ejemplo, música de guitarra eléctrica.

Cinco de las canciones son composiciones de Mariano y las demás clásicos de la música, con el arpa incorporada. Los temas “Camino a Buena Vista” y “Quietud”, participan ahora en el International Songwriting Competition, uno de los más prestigiosos concursos de composición a nivel mundial.

Las canciones de Mariano quedaron clasificadas entre otras 15.000 composiciones. Si llegaran a ganar el concurso, en la categoría instrumental, el músico ganaría unos 150.000 dólares.

Más allá de cualquier ganancia económica, Mariano afirma que su objetivo con este disco es acercarse al público con una propuesta transgresora. Meta que afirma haber alcanzado cómodamente, gracias al nuevo empuje que adquirió su arpa con la incorporación de los sonidos electrónicos.