Por Jennifer González, de AFP
MONTERREY-MÉXICO
México aguarda resultados de la investigación al ataque del jueves contra el Casino Royale de Monterrey, que dejó 52 muertos, entre ellos 35 mujeres, y del que se cree que sería una represalia de un grupo narcotraficante a los dueños.
Un total de 1.500 policías federales y al menos 300 soldados -de los 1.500 que llegarán- ya se encuentran en Monterrey para reforzar la seguridad de la población, atemorizada e indignada por el atentado, el peor cometido contra un lugar público en la historia reciente de México.
"¡Al menos que este crimen sí se aclare, carajo! Que encierren a los culpables, la situación de violencia extrema que sufrimos ya no puede seguir”, dijo Arnulfo Cantú, de unos 60 años, mientras observaba cómo un operativo policial retiraba cientos de máquinas tragamonedas de otro casino, el Cristal Palace.
El Gobierno no ha hecho públicos los nombres de los dueños del Casino Royale, el lugar de la masacre, situado en una zona de clase media-alta de Monterrey. Sin embargo, la prensa señala que son los mismos que los del Cristal Palace.
Afuera de una capilla, donde se velan los restos de un cliente del Casino Royale, un amigo de esa familia añade: "¿Cuándo tendremos tranquilidad otra vez? Con cada matanza nuestro miedo aumenta. Mis hijos de entre 20 y 24 años hace más de un año que no llevan una vida normal; ya no van a bares, sus fiestas las hacen al fondo de las casas, con el volumen de la música muy bajo”.
El gobierno de Nuevo León, cuya capital es Monterrey, difundió el retrato hablado de tres de los seis presuntos autores del incendio.
PISTAS. El vocero de seguridad del gobierno del estado, Jorge Domene, informó que ya fueron localizados tres de los cuatro vehículos utilizados en el atentado en diferentes puntos, todos con reporte de robo.
También dijo que en el casino se encontró un fusil de asalto AR-15 de uso exclusivo del Ejército, el cual es presuntamente propiedad de los dueños del negocio.
El diario Reforma dijo que “fuentes oficiales” a las que no identificó “revelaron que tres días antes del ataque uno de los dos carteles que se disputan la plaza de Monterrey amenazó a los encargados con incendiar el establecimiento” porque “se negaron a pagar la cuota que le exigían a cambio de ‘protección’”.
Hace “unos diez días fue ‘levantada’ (un secuestro con fines de asesinato) una persona que administraba el negocio”, añadió Reforma.
Un abogado de los dueños del casino replicó que no tiene conocimiento de que recibieran en el pasado alguna intimidación. “No tengo noticias de ninguna amenaza ni extorsión. Todo está en orden”, dijo el letrado Juan Gómez en una rueda de prensa celebrada en un hotel de Monterrey, en la que también rechazó los señalamientos de que la casa de apuestas no contaba con las medidas de seguridad reglamentarias.
La industrial Monterrey, tercera ciudad de México, y el resto de Nuevo León viven asolados desde hace más de un año y medio por una disputa entre los anteriormente aliados carteles del Golfo y Los Zetas.
Medio centenar de familiares y amigos recordaron a las víctimas del atentado de Monterrey, lanzando cientos de flores en el edificio quemado del Casino.
El Gobierno decidió reforzar la seguridad tras el ataque del jueves a un casino, que dejó 52 muertos, informaron las autoridades. Los mexicanos esperan una dura respuesta al sangriento ataque del narcoterrorismo.
OTRA FOSA COMÚN
Al menos siete cadáveres han sido desenterrados el sábado de una fosa clandestina en el municipio de Almoloya, de Juárez, unos 80 km al noroeste del DF, y los trabajos de búsqueda de cuerpos siguen, informaron un policía en el lugar y medios locales. “Ya van siete cuerpos encontrados”, dijo el agente, que prefirió no decir su nombre, en las inmediaciones de una vivienda en construcción, donde se localizó el enterramiento a través de una llamada anónima.
Las autoridades locales no han informado del descubrimiento.