Cinco de las empresas de fachada o fantasmas pertenecen a Miguel Enrique Centurión Carmona, ex funcionario de Tributación y actualmente registrado como auditor tributario.
De acuerdo con las explicaciones brindadas por el fiscal René Fernández, se realizaron cinco allanamientos en dos estudios contables, además de dos domicilios particulares y en una oficina de carácter particular.
Una de las empresas allanadas fue la consultora contable de auditoría y jurídica Segovia & Asociados, ubicada en Asunción. Las documentaciones encontradas en este lugar pertenecían a las empresas Centurión Carmona, Miguel Enrique, Global Sales & Servis SRL, Cypress Palms Investment SA, Lone Star Comercial Industrial y de Servicios, todas propiedad de Centurión Carmona.
También fueron allanadas por la Fiscalía otras dos empresas. Una de ellas es Alpatex, en busca de facturas de los años 2009 al 2012, tiempo en que la firma pertenecía a Miguel y Diego Chagra. En julio del 2013 Alpatex fue comprada por el Grupo Vierci. La segunda firma allanada fue Intercom, del diputado Carlos Núñez Salinas, según la Fiscalía.
Fernández relató que la importancia de los hallazgos consiste en la incautación de documentos contables correspondientes a seis razones sociales de firmas que, conforme a la hipótesis de la investigación, serían empresas de fachada que no tienen actividad económica real y que fueron constituidas legal y tributariamente con la finalidad de otorgar facturas para abultar el crédito fiscal de distintas empresas de plaza.
“Los elementos que nos llevan a sospechar que se trata de facturación ficticia es que estas empresas supuestamente prestaban servicios de los más variados, que van desde un taller mecánico, una constructora de edificios completos, una asesoría contable, una asesoría de gestión empresarial, una empresa de auditoría, todo concentrado en una misma empresa”, dijo el fiscal.
Agregó que “estas empresas supuestamente tenían la mayoría de sus sedes en un mismo domicilio legal, que fue el que allanamos y que constatamos que correspondía a un estudio contable, en el que no existían los elementos propios de una empresa comercial en funcionamiento, como podrían ser números de funcionarios, infraestructura, maquinaria para prestar esa gran diversidad de servicios”.