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Un buen control prenatal reduce el riesgo de partos prematuros

Cómo debe ser el control prenatal, qué señales de alerta pueden indicar un parto prematuro y la importancia de la estimulación temprana en los bebés nacidos antes de tiempo, son algunos de los temas que compartimos en el siguiente artículo.

Por Karen Núñez | @karencitanunez

Con el lema "Nacer a tiempo: con controles adecuados lo lograremos" se recuerda la Semana Mundial del Prematuro 2017, del 13 al 17 de noviembre. A propósito del tema, Última Hora conversó con profesionales en el área de salud, para conocer más acerca de la manera de reducir los riesgos de un nacimiento prematuro y, de ocurrir, saber cómo trabajar con el bebé y sus padres para mejorar sus condiciones de desarrollo.

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La prematurez (nacimiento antes de las 37 semanas del embarazo) puede traer muchas complicaciones y dejar secuelas de por vida. En el Paraguay, constituye una de las principales causas de muerte entre recién nacidos (7,6% de las muertes neonatales).

Aunque muchos nacimientos prematuros no se pueden evitar, los problemas más comunes que propician que un parto se dé antes de tiempo (parto pretérmino) pueden prevenirse a través de un buen control prenatal, que es fundamental para la salud de la madre y del bebé.

Cómo es un buen control prenatal

El control prenatal busca garantizar las mejores condiciones de salud para la embarazada y para su hijo durante la gestación y para el momento del parto. En las consultas se busca determinar la edad gestacional, identificar factores de riesgo y diagnosticar la condición del feto y de la madre.

Este control debe iniciar desde el primer trimestre del embarazo, lo más temprano posible, y continuar durante toda la gestación en forma periódica. La frecuencia de consulta en un embarazo de bajo riesgo se debe hacer cada cuatro o seis semanas (durante las primeras 28 semanas), cada dos o tres semanas en el octavo mes y cada semana del noveno mes (semana 36 hasta el parto).

La Dra. Ruth Chamorro, ginecobstetra, mencionó a Última Hora que en un embarazo sin complicaciones es adecuado pedir de tres a cuatro ecografías, para controlar el desarrollo y crecimiento del feto y detectar alteraciones. No obstante, de haber necesidad, se solicitan más, si se sospecha de algún problema.

También es indispensable hacer exámenes de laboratorio a la madre para controlar la concentración de hemoglobina, que asegura un adecuado aporte de oxígeno para el feto. Asimismo, descartar procesos infecciosos, saber el grupo sanguíneo y Rh. Además se debe descartar sífilis, hepatitis y el sida.

Se pide análisis simple de orina y se realiza también un análisis de glicemia, para descartar diabetes.

La embarazada debe recibir la vacuna contra el tétano: dos dosis si no fue vacunada en los últimos 10 años y una dosis si se vacunó dentro de los cinco años anteriores.

También se controla la presión arterial, para detectar si hay complicaciones, como la hipertensión.

En cuanto a la alimentación, se debe llevar una dieta balanceada y solo es necesario suplementarla con el consumo de ácido fólico, que disminuye el riesgo de malformaciones en el feto.

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Causas más comunes del nacimiento prematuro

Aunque hay factores que influyen en un parto prematuro, en muchos casos, las causas no están muy claras. No obstante, la doctora Chamorro mencionó las más habituales: sobredistensión uterina, es decir, el útero no recupera su tamaño natural por pérdida del tono muscular; también las infecciones o inflamaciones del útero pueden provocar un parto pretérmino.

Factores como la mala nutrición, si la madre es adolescente, si ha tenido muchos partos, tiene anemia, fuma, consume alcohol o drogas, aumentan los riesgos de parto prematuro. También debe evitarse el exceso de actividad física y el trabajo con esfuerzo.

Pero aun si durante el embarazo no se presentan complicaciones y se siguen los cuidados necesarios, lamentablemente, el parto prematuro puede llegar a desencadenarse espontáneamente.

Por ello, además del control y seguimiento constantes, se debe prestar atención a los síntomas y señales de alarma de un parto prematuro. Algunos de ellos son: contracciones regulares cada 15 minutos o menos entre la semana 21 y 37 de gestación; sangrado vaginal, expulsión del tapón mucoso (un flujo mucoso, viscoso y espeso); aumento y cambio del fluido vaginal; rotura de la bolsa amniótica; calambres o cólicos abdominales por más de una hora; presión intensa en la pelvis; dolor continuo en la parte baja de la espalda; sensación de intranquilidad; aumento de la temperatura corporal y escalofríos.

Secuelas de la prematurez

Susana Wimpeney es licenciada en Fonoaudiología y terapeuta de estimulación temprana (ET), profesión que ejerce desde finales de 2014 en el área de fonoaudiología y desde mediados del 2015 en lo que es ET. Según relató, se metió en esta área porque le tocó de cerca, con sobrinos que nacieron prematuros y otros casos cercanos.

Con ella conversó Última Hora acerca de las secuelas de la prematurez y la importancia de la estimulación temprana.

La terapeuta relató que a lo largo de este tiempo de trabajo ha visto muchos casos, tanto de progreso como de retroceso. Lamentó que muchos pacientes llegan al consultorio con bebés que ya están por cumplir el año, para comenzar recién ahí su estimulación, y de esa manera pierden prácticamente un año muy valioso de trabajo.

"Eso es más que nada porque la gente no le da la debida importancia a esta área. Ven que sus bebés están creciendo 'normales' y dejan pasar por alto, siendo que la estimulación, más que nada, busca brindar herramientas y oportunidades que, en un futuro, harán que el niño desarrolle capacidades que no hubiera podido adquirir sin la ET", expresó.

Wimpeney mencionó que, en los niños prematuros, las secuelas físicas son las más notorias. Lo que se ve más en ellos, generalmente, es un retraso en el desarrollo motor: el bebé a los 4 o 5 meses todavía no sostiene la cabeza, esto hace que el niño se siente más tarde de lo normal y, consecuentemente, que se pare y camine después de lo esperado. En caso de que el retraso en esta área sea muy grande, se deriva a fisioterapia.

En cuanto a la motricidad fina, explicó que el agarre de objetos también les cuesta un poco más.

Y con respecto al desarrollo cognitivo, dijo que "un niño prematuro que no recibe una estimulación adecuada, va a ir desarrollándose a un ritmo relativamente más lento de lo normal".

El área del lenguaje también se ve con retrasos, considerando que la audición, en el caso de los niños prematuros extremos, no terminó de desarrollarse. "En los primeros estudios auditivos, generalmente los niños no pasan la prueba, o pasa un solo oído. Entonces ahí es súper importante estimular la audición para que en un futuro no haya un retraso del habla o un trastorno del lenguaje", indicó la profesional.

Por todo esto, todo prematuro debe recibir un seguimiento constante de su desarrollo; entonces, si se revelan problemas, realizar el tratamiento necesario.

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Seguimiento y estimulación temprana son claves

La estimulación, para que sea temprana, tiene que ir hasta los 3 años, que es donde el cerebro termina de madurar. La estimulación temprana ayuda a "que las interconexiones neuronales vayan multiplicándose, aprovechando la plasticidad del cerebro", explicó la profesional.

El nacer prematuramente sitúa a un niño en una posición de riesgo, por las posibles secuelas que se pueden presentar. Por ello, lo ideal es realizar la estimulación temprana y un control constante.

Si los padres notan que el bebé no está alcanzando el desarrollo esperado para su edad, por ejemplo si pasados los 7 u 8 meses todavía no gira completo en la cama o no sostiene su biberón por sí solo, es importante buscar ayuda profesional.

Otras señales de alarma pueden ser que el niño de más de tres meses no siga con la mirada los objetos que le mostramos; que no balbucee pasados los 6 meses; que no sonría socialmente ni se sobresalte ante ruidos fuertes o que no responda cuando la mamá le habla, entre otras cosas.

Afirmó que la estimulación se tiene que dar más que nada en la casa. "Si bien nosotros como profesionales les damos las directrices de lo que tienen que hacer, el trabajo tiene que ser continuo y diario en la casa.

Sin embargo, resaltó que "no porque los padres vean que su hijo ya está súper bien, comparándolo con otro bebé de su edad (porque es lo que suele pasar), ya es el momento de dejar la terapia".

Finalmente, quiso alentar a los padres a seguir adelante: "Yo sé que es un largo camino; sé que cansa ir y venir entre el tráfico, el tiempo; sé que cada uno tiene diferentes expectativas para con sus hijos; pero también sé que cuando vean el fruto de su trabajo se van a sentir orgullosos de no haber tirado la toalla a mitad de camino", expresó.



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