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Últimos sobrevivientes de la Guerra del Chaco rememoran sus hazañas

UN SIGLO CONQUISTADO. Los 21 excombatientes que aún viven superan los 100 años de edad. SACRIFICIO. Antes, durante y después de cada batalla padecieron la sed por falta de agua dulce. MEMORIA. Lamentan falta de homenajes. Varias tumbas de héroes también están abandonadas. PANDEMIA. El Covid-19 se cobró la vida de varios excombatientes, llevándose la memoria viviente.

La Guerra del Chaco (9 de setiembre de 1932 al 12 de junio de 1935) está cada vez más lejana de la memoria de los paraguayos, consideró el investigador y gestor cultural Fabián Chamorro.

“El sistema educativo fue quitando lentamente de sus programas de historia del Paraguay y con los años también como que fue restando importancia a las fechas no solo de la Guerra del Chaco, sino en general”. Lamentó que exista, además, una falta de reconocimiento hacia los héroes del Chaco, de aquellos que murieron durante el combate.

“Hoy en día sus tumbas a lo largo del país están abandonadas, perdidas para siempre y buscan aún un lugar de honor donde los paraguayos vayan por lo menos una vez al año a recordarlos”.

ANTECEDENTE La guerra se inició por una disputa territorial entre Bolivia y Paraguay que se arrastraba ya por 80 años, recordó Chamorro. “Lastimosamente los intentos de llegar a un acuerdo dividiendo ese territorio no llegaron a concretarse, y en el año 1932, cuando ambos ejércitos ya estaban en posesión de grandes territorios chaqueños, se hizo inevitable la guerra”.

La contienda también implicó una importante participación civil en cuanto a logística. El investigador relató que la sociedad se encargaba de confeccionar indumentarias y realizar envíos de provisiones. Se realizaron donaciones de joyas. Uno de los tantos emprendimientos utilizados para recaudar fondos, comentó, fue denominado Oro para la Victoria. Indicó que se llegó a recolectar casi 100 kilos de materiales en oro para solventar los esfuerzos de la guerra.

Entre las batallas más emblemáticas citó a la de Boquerón, que alentó y convenció a los paraguayos de ganar al ejército boliviano. La de Nanawa también fue uno de los frentes importantes y en la Batalla de Campo Vía lograron hacer retroceder al enemigo y significó para el país vecino la pérdida de más de 9.000 hombres, desglosó Chamorro.

Por sed fallecieron una importante cantidad de soldados de ambos ejércitos, sobre todo de la retoma del Yrendague. En Paraguay llegaron a enrolarse cerca de 150.000 soldados mientras que en Bolivia 250.000 ciudadanos.Sobrevivientes desempolvan en esta nota un pedazo de sus hazañas en la contienda.

LAS CIFRAS

  • 150.000 kilómetros cuadrados fue el territorio recuperado en el Chaco, que ya estaban invadidos por Bolivia.
  • 21.000 es el total de prisioneros bolivianos. Cientos de soldados de ambos países murieron también por sed.
  • 21 es el total de veteranos paraguayos que aún sobreviven, según la Dirección de Pensiones No Contributivas.

Resistió a tiroteos durante la batalla y hoy ya tiene 104 años

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Recuerdos. Don Isidro (104) observa su fotografía de joven cuando fue soldado de la guerra.

Recuerdos. Don Isidro (104) observa su fotografía de joven cuando fue soldado de la guerra.

Bebía agua de los charcos para calmar la sed en el árido territorio del Chaco, colando con un trapo el lodo. Fue además herido con balas del ejército boliviano mientras patrullaba caminando, con apenas 17 años. Esta es la hazaña de don Isidro Cubas Benítez, sobreviviente de la guerra y de miles de otras adversidades en su vida adulta. Recientemente vio pasar el peor escenario de la pandemia del Covid-19 que sacudió al mundo. Hoy, con cierta lucidez, logró llegar a los 104 años de edad.

El excombatiente revisa su cuello para buscar la cicatriz que le dejó lo que califica como un “plomo guasu” y del que sobrevivió tras una intervención a tiempo.

Perteneció al regimiento de Infantería Nº 17 Yataity Corá, lo recuerda claramente. “Heta che uhéi” (Tuve mucha sed). Esto es lo que más resalta de la guerra.

Al ser consultado cómo se sintió al culminar la contienda, él responde: “A la p… avy’a (feliz). Ya estuve tranquilo”, comenta sonriendo, sentado en un sillón, bien abrigado y listo para recibir un nutritivo desayuno.

El secreto de su bienestar es el cuidado y la alimentación, dice su hija Marina. Es amante del vori vori, so’o apu’a, kumanda, chipa so’o, chipa guasu entre otras comidas tradicionales del país. Consume una leche especial y un despliegue de medicamentos.

Don Isidro es oriundo de Villarrica, pero desde hace décadas reside en San Lorenzo, y hace 15 años vive con su hija Marina y su nieta Viviana Invernizzi, en zona de Calle’i”.

El veterano no recuerda mucho reconocimiento por parte de las autoridades. Consideró que en Bolivia, los excombatientes a pesar de que perdieron la guerra son más valorados.

Los familiares comentan que incluso fueron ellos los que se acercaron al Municipio de San Lorenzo para solicitar que don Isidro sea declarado hijo dilecto por la llegada de su reciente cumpleaños, el 15 de mayo. “Consideramos que los homenajes tienen que ser ahora que está vivo”, señala su nieta Viviana. KG

Pasaron mucha sed durante la contienda

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Firme. Don Antolín Sánchez Fleitas, un héroe de 106 años.

Firme. Don Antolín Sánchez Fleitas, un héroe de 106 años.

Don Antolín Sánchez Fleitas tiene 106 años de edad, lleva una vida con una rutina normal en la ciudad de San Patricio, Misiones, inicia su día desayunando dos huevos duros, una taza de café con leche, dos galletas y una pastilla para mantener regulada su presión; descansa y si van a visitarlo recibe a la gente en la sala de su vivienda, donde vive junto a sus hijas que se encargan de cuidarlo.

Almuerza en el comedor familiar, el mismo menú que todos bajo la supervisión de la nutricionista que lo asiste.

Estuvo en la Guerra del Chaco desde los 17 años, se alistó en el segundo cuerpo del ejército RI 14 Cerro Corá. Una de sus hijas menciona que lo que siempre repetía y hasta ahora a sus familiares, es que le tocó pasar mucha sed durante su permanencia en la contienda.

“Papá recuerda siempre la sed que tuvo que pasar en el Chaco, y que para tratar de saciarse junto a sus compañeros buscaban la raíz de ysypo (liana), la sacaban de la tierra y la retorcían, así obtenían unas gotas de líquido para ayudarles a sobrellevar la situación, en este tiempo ya le empieza a pesar la edad, pero a pesar de eso, aún recibe visitas; nos avisan, le preparamos y le sacamos en la sala, él habla y comparte, ya no escucha con la facilidad de antes, pero se logra comunicar y aún está lúcido”, expresa su hija Celia Sánchez.

Don Antolín es una persona emblemática no solo en San Patricio sino en todo el departamento. Tiene 19 hijos; 11 varones y 8 mujeres con su esposa Nicolasa Aranda. Además tiene 62 nietos, 78 bisnietos y ocho tataranietos. VR

El único héroe de guerra que sigue con vida en Itapúa, tras la pandemia

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Insigne. Don Basilio González, 107 años y muchas batallas.

Insigne. Don Basilio González, 107 años y muchas batallas.

El séptimo Departamento del país, Itapúa, registra un solo excombatiente con vida, se trata de don Basilio González Benítez de casi 107 años, quien reside en la localidad San Isidro, distrito de Coronel Bogado. Este héroe, nació el 14 de junio de 1916 en Santa María, Departamento de Misiones y defendió a la patria en la contienda chaqueña como integrante del Regimiento N° 2 Ytororó. Luego de la sangrienta guerra, se afincó en el sur de país, donde está al cuidado de unos familiares.

Lamentablemente, en medio de la pandemia don Basilio González se convirtió en el único excombatiente sobreviviente en el Departamento de Itapúa, tras las repentinas muertes de varios de sus compañeros de batalla como Cástulo Benítez de Carmen del Paraná; Diego Martínez de Encarnación; Ciriaco Arias de Coronel Bogado y don Ignacio Trinidad Medina de San Pedro del Paraná, quien fue soldado del RC5 Acá Carayá.

El benemérito Trinidad Medina, había recibido en su casa en el 2020 a Mario Abdo Benítez, tras haber expresado que su sueño era saludar al presidente. En plena pandemia entre en febrero del 2021, se daba a conocer la triste noticia de su muerte en San Pedro del Paraná a los 107 años. En Carmen del Paraná se anunciaba también al mismo tiempo el fallecimiento de don Cástulo Benítez Cabrera a los 106 años.

El 2021 se cobró la vida de otros dos héroes más, como el Tte. Diego Martínez de Encarnación quien murió el 5 de marzo a los 104 años y Ciriaco Arias, quien falleció en Encarnación el 19 de junio a los 106 años. Estos veteranos se llevaron consigo fragmentos importantes de la historia paraguaya.

Tras estos sucesos, Basilio González Benítez paso a ser el único héroe de la patria sobreviviente de Itapúa, a pesar de los achaques de la edad y los problemas salud.

Don Basilio vive con sus familiares en San Isidro, zona rural de Coronel Bogado recibiendo cariño y afecto de sus allegados, pero lastimosamente, así como los demás excombatientes sufre la ausencia total del Estado.

Mañana la Municipalidad de Coronel Bogado tiene previsto realizar el festejo del Día de la Paz del Chaco en la casa donde reside, prácticamente haciendo coincidir con el cumpleaños del único veterano sobreviviente de la región, que es el martes 14 de junio. El importante acto será a las 10:00. AR

Los mellizos Tischler de Hohenau, dos protagonistas

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Destaque. Oswaldo y Sigifredo Tischler tuvieron heroica participación.

Destaque. Oswaldo y Sigifredo Tischler tuvieron heroica participación.

Oswaldo y Sigifredo Tischler fueron dos grandes protagonistas de la Guerra del Chaco, donde pelearon durante los tres años que duró el conflicto bélico en Paraguay y Bolivia. Ellos nacieron el 28 de octubre de 1914 en Hohenau, Departamento de Itapúa. Los mellizos eran hijos de Raimundo Tischler y Luisa Kegler, descendientes de alemanes que años antes llegaron a la zona.

Al realizarse la movilización general de 1932, Oswaldo y Sigifredo, con 17 años, fueron a la capital al Colegio Militar de Campo Grande, en donde recibieron por tres meses instrucción militar participando del Curso de Adiestramiento para el manejo de ametralladoras.

Finalizada la instrucción, fueron asignados al Regimiento de Caballería número 7 General San Martín, en el cual lucharon durante los tres años que duró la sangrienta guerra, comenzando la actuación de ambos en la Batalla de Toledo.

Participaron de la captura de los tanques de la Novena División boliviana en el km 22 del camino Alihuatá – Saavedra, el 10 de diciembre de 1933, cortando así la retirada de estos. En la ocasión de la toma de los tanques, mencionaron que las dos máquinas eran escuchadas mucho antes de llegar, porque hacían un ruido infernal.

La historia de la toma es conocida: Los del RC7 derribaron árboles de quebracho delante, detrás y a los costados de los tanques y así impidieron el paso de los tanques, que ya no pudieron moverse. Luego dispararon contra los tanques, sin causar daño alguno, y por último se acercaron a las dos máquinas y comenzaron a pegar con las culatas de sus fusiles.

Varias veces intimaron a quienes estaban adentro a que salieran y se rindieran pero no recibieron respuesta, hasta que el calor y la situación les obligó a salir.

Quienes manejaban los tanques eran alemanes, por lo que no comprendían muy bien el español; Oswaldo, cuya lengua materna era el alemán, logró comunicarse con ellos y explicarles que no había otra opción más que la rendición. Uno de los tanques capturados estuvo mucho tiempo en la hoy llamada Plaza de Armas y luego fue devuelto a Bolivia.

Ambos pasaron el Parapití y llegaron hasta las mismas estribaciones andinas, junto al famoso RC7 “San Martín”. En Caranda’yty, el 23 de diciembre de 1934 Oswaldo Tischler fue herido y recibió esquirlas de un mortero en un brazo y una pierna.

Ambos, teniendo el rango de teniente Segundo durante la guerra; a la finalización fueron promovidos a teniente Primero. Sigifredo Tischler, por el servicio a la patria, recibió la medalla Cruz del Chaco; mientras que Oswaldo Tischler recibió las máximas distinciones: La medalla Cruz del Chaco y Cruz del Defensor.

Luego de la guerra Oswaldo Tischler se radicó en Obligado, donde se casó con Ana Müller y con quien tuvo cuatro hijos: Ernesto, Edith, Elba y Rodolfo. Luego, se radicó en Argentina, en Santo Pipó, donde en segundas nupcias con Ramona Encina, tuvo dos hijas: Susana y Miriam.

Sigifredo se radicó en Bella Vista, se casó con Sibilla Wollmeister y tuvo 10 hijos: Waldemar, Elfride, Armin, Ilma, Egon, Silvia, Lelia, Lauro, Margarita y Doris. Doris justamente habló con ÚH diciendo que la familia siente un gran orgullo por sus padres. “Para nosotros es un enorme orgullo que nuestros padres hayan tenido mucho coraje, valentía y patriotismo en la guerra“, dijo. NM

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