TEHERÁN
Irán es escenario desde el pasado domingo de importantes movilizaciones desencadenadas por el alto costo de la vida. Las protestas empezaron con cierres de comercios en Teherán, la capital, pero se extendieron a otros colectivos y regiones del país.
Al menos seis personas, entre ellas un miembro de las fuerzas de seguridad, murieron el jueves último en el marco de estas protestas en el oeste del país, indicaron los medios de comunicación locales. Fueron los primeros choques mortales desde el inicio de las movilizaciones.
“Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate”, advirtió Donald Trump ayer en su plataforma Truth Social. “Estamos preparados y listos para actuar”, agregó.
En los últimos días, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó las protestas de “legítimas” y pidió a sus funcionarios escuchar las demandas de los manifestantes.
“Desde un punto de vista islámico (...), si no resolvemos el problema de los medios de subsistencia de la gente, acabaremos en el infierno”, declaró en un discurso retransmitido por televisión.
Algunos funcionarios, sin embargo, advirtieron que responderían con firmeza ante cualquier inestabilidad.
Un portavoz de la policía iraní, Said Montazeralmahdi, declaró ayer que las autoridades entienden que las protestas “expresan la voluntad del pueblo de mejorar sus condiciones de vida”.
“La policía distingue claramente entre las demandas legítimas de la población y las acciones destructivas (...) y no permitirá que ningún enemigo transforme las protestas en caos”, señaló en un comunicado.
HIPERINFLACIÓN. La República Islámica sufre desde hace años un encarecimiento desenfrenado de los productos básicos y una crónica devaluación de su moneda.
En el último año, el rial perdió más de un tercio de su valor frente al dólar, mientras que la hiperinflación de dos dígitos debilita desde hace años el poder adquisitivo de los ciudadanos, en un país asfixiado por las sanciones internacionales.
El movimiento de protesta llega en un momento en el que Irán se encuentra debilitado tras los duros golpes sufridos por sus aliados regionales en Gaza, Líbano y Siria.
También se produce después de que Naciones Unidas restableciera en septiembre las sanciones por su programa nuclear.
Esta cuestión envenena las relaciones entre Teherán y las potencias occidentales desde hace años. Tanto Estados Unidos como Israel sospechan que el gobierno iraní busca dotarse de la bomba atómica, algo que la República Islámica siempre ha negado.
En abril, Irán y Estados Unidos empezaron negociaciones con mediación de Omán sobre el programa nuclear.
Pero estas se estancaron en junio, cuando Washington bombardeó las instalaciones subterráneas de enriquecimiento de uranio de Fordo, al sur de Teherán, así como las instalaciones nucleares de Isfahán y Natanz, en el centro del país.
Trump prometió el pasado lunes “erradicar” cualquier intento de Teherán de reconstruir su programa nuclear o su arsenal de misiles balísticos.
Teherán advierte de graves consecuencias
Irán rechazó ayer las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que acudiría en ayuda de los manifestantes en el país persa en caso de represión estatal, y advirtió que cualquier interferencia extranjera tendría graves consecuencias.
“Trump debe saber que la interferencia de Estados Unidos en este asunto interno significaría desestabilizar toda la región y destruir los intereses de Estados Unidos”, afirmó en la red social X el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani.
Larijani alertó de que el pueblo estadounidense debe saber que “Trump inició esta aventura. Deben ser cuidadosos con la seguridad de sus soldados”.
El funcionario sugirió que las declaraciones de Trump y de las autoridades israelíes en apoyo a las protestas evidencian “lo que estaba sucediendo entre bastidores”.
Una declaración que el canciller iraní, Abás Araqchi, tachó de “imprudente y peligrosa”, y avisó que las fuerzas armadas están “atentas” por si se produce cualquier intervención. “Distinguimos entre la postura de los comerciantes que protestan y las acciones de los actores disruptivos”, señaló.
Y Ali Shamjani, consejero del líder supremo Ali Jamenei, señaló en la misma plataforma que “la seguridad de Irán es una línea roja”.
“Cualquier intervención que atente contra la seguridad de Irán bajo cualquier pretexto se enfrentará a una respuesta contundente”, subrayó. EFE