Opinión

Transporte deficiente

 Wendy Marton – @WendyMarton

Wendy MartonPor Wendy Marton

El sistema de transporte público paraguayo es lamentable. El nivel de atraso que se tiene raya lo vergonzoso.

En pleno 2018, apenas se renovaron algunas unidades a un costo más elevado para los pasajeros, pero el servicio sigue siendo deficiente.

Una publicación de Última Hora de marzo del año pasado revelaba que los pasajeros del transporte público pierden alrededor de 80 horas al mes para entrar y salir de Asunción.

Pero a las autoridades de turno, tanto las municipales como las nacionales, parece no importarles el transporte de pasajeros. A pesar de que se hicieron decenas de estudios sobre cómo mejorar el servicio, no se registró ningún avance.

El Plan Ceta fue presentado en 1984 por la Municipalidad de Asunción y la Agencia de Cooperación del Japón (JICA), como un sistema que solucionaría el problema de transporte en Asunción.

En el año 1998, fue actualizado con la idea de involucrar a varios municipios para adaptar sus avenidas y calles a una estructura de ingreso a la capital mucho más ágil y mejorar el sistema de transporte público de pasajeros.

En ese estudio, ya se anunciaba que la circulación de vehículos en todo el territorio capitalino colapsaría indefectiblemente en el año 2015.

Pero ese no es el único estudio que nunca se ejecutó. En 1982 fue presentado un informe de la empresa brasileña de planificación del transporte Geipot, con propuestas para el transporte público de Asunción y municipios del área metropolitana.

En 1991, se dio a conocer el proyecto Comi, elaborado por especialistas israelíes a cargo de Droz Elazar, donde se planteó racionalizar y renovar el parque automotor de las empresas de transporte público de pasajeros.

Si bien hay ómnibus diferenciales, el servicio continúa siendo pésimo: unidades sucias, ventilación insuficiente e incumplimiento de horario en horario diurno. Por la noche, el servicio prácticamente no existe, dejando a la deriva a cientos de trabajadores que desean llegar a sus casas.

Ni siquiera hay avances en la construcción del Metrobús, por lo cual es aún más difícil soñar con la posibilidad de contar con un tren aéreo o el subterráneo que interconecte no solo al área metropolitana de Asunción, sino las principales cabeceras departamentales, como tienen nuestros vecinos.

Tampoco hay informes sobre el tren de cercanía de Asunción-Ypacaraí.

Paraguay necesita un sistema integrado de transporte, con mayor capacidad y carriles exclusivos para ómnibus del transporte público. Además, se precisan vías exclusivas para motocicletas y bicicletas.

Para ello se deberá decidir si el financiamiento será netamente público –vía endeudamiento– o si habrá asociación con el sector privado.

De optarse por esta segunda alternativa, el subsidio deberá tener en cuenta a las personas de escasos recursos, de manera que no sufran las consecuencias de un servicio inalcanzable para sus ingresos.

La decisión sobre si el transporte seguirá moviéndose con combustible derivado del petróleo o si se aprovechará la abundante producción de energía eléctrica es otro tema que ya no puede seguir esperando.

Este Gobierno debe imprimir el máximo esfuerzo por concretar los proyectos de mejora del transporte público de pasajeros, y ayudar así a mejorar la calidad de vida de las personas.

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