Por Hugo Rubin
10) El tradicional maquillaje, arreglo precario o reparación de avenidas, calles y lugares por donde se pasearán las delegaciones, con los consabidos congestionamientos y el caos del tránsito por la movilización de los ilustres visitantes.
9) La preferencia de la gente de protocolo y agentes de seguridad en favor de periodistas extranjeros por sobre los paraguayos en las coberturas, incluso en las declaraciones de funcionarios paraguayos.
8) Las protestas callejeras contra la guerra en Irak, la globalización, el cambio climático, el neoliberalismo, la salvación de las ballenas y de todo lo que nada tiene que ver con nuestra realidad regional.
7) El compromiso por parte de los países grandes de que se impondrán medidas para equilibrar las asimetrías, y demás limosnas ilusorias.
6) La promesa de inclusión rápida de Venezuela como miembro pleno y la futura incorporación de Chile, Bolivia, Ecuador y otros, que tienen bien claro que su pertenencia al grupo les sería tan útil como contar con una zona franca en Plutón.
5) Declaración conjunta con reivindicaciones que beneficiarían sólo a Brasil (su constante insistencia en ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU), o a Argentina (las “curepísimas” Falklands), y otros cacareos también inmerecidos.
4) Declaración conjunta en contra del ALCA, del FMI, del Banco Mundial y de todo lo que huela a Estados Unidos.
3) Indiferencia oficial de las delegaciones, incluida la representación nacional, y negativa a hacer cualquier tipo de reclamo a Venezuela por la continua violación a la libertad de expresión, la inminente reelección indefinida y el retroceso de la democracia en general. Salvo el actual alejamiento de Chávez, que bolivarianamente fue a comprar armas a Rusia y Bielorrusia –por unos 2 mil millones dólares–, y a visitar a su nuclear amigo iraní.
2) Desentendimiento de argentinos y brasileños sobre los reclamos por irregularidades y abusos con respecto a hidroeléctricas, circulación por territorios vecinos, bloqueos de puentes, aparte de otras injustas decisiones unilaterales de estos en desmedro de Paraguay y Uruguay.
1) La sensación de que estamos gobernados por una manga de haraganes y mentirosos, incluso los considerados serios, Chile y Uruguay, que se prestan a estas tonterías que cuestan dinero y tiempo, porque todos sabemos que el Mercosur es una comedia. O tragedia.