26 mar. 2026

Teresita de Ehreke

Por Marian Quiroga

Teresita Ana María Irrazábal de Ehreke,  en su residencia.

Teresita Ana María Irrazábal de Ehreke, en su residencia.

marian-quiroga@uhora.com.py

Teresita Ana María Irrazábal de Ehreke se encuentra involucrada con varias entidades de beneficencia, entre ellas, el Movimiento de Schoenstatt, el Millenium Soroptimista, los Heraldos del Evangelio, Teletón y la Fundación Asociación Rural del Paraguay para el Desarrollo. “A través de estas instituciones pude desarrollar mi compromiso social. Esto hizo crecer aún más mi vocación de servicio personal. Tengo una fuerte convicción de servicio que me mueve a realizar acciones para generar capacidades, orientar las habilidades de los jóvenes y que esto dé como resultado cambios sociales que contribuyan a mejorar la vida de estos”, afirma la multifacética mujer. Teresita está casada desde hace 42 años con Guillermo Ehreke, y es madre de tres hijos.

–¿Cómo se despertó en usted ese sentimiento humanitario?

–Es de toda la vida. En mi familia está muy arraigado el servicio social y la ayuda al prójimo, que es un valor fundamental para nosotros. Con servicio social me refiero a un compromiso asumido para resolver las necesidades del hermano.

–¿Cómo combina sus actividades con su vida familiar? ¿Es importante el apoyo de la familia?

–El mejor ejemplo de solidaridad social es la familia, que con el apoyo, el respeto y la tolerancia fortifican la misión que asumí. Sin ellos, todo hubiera sido muy difícil. Sin duda el apoyo de la familia es importante, no solo me permiten dedicar una parte de mi tiempo para trabajar para los demás, sino que apoyan las iniciativas y participan de muchas de ellas en forma activa.

–¿Alguna anécdota que quiera compartir, relacionada con sus labores solidarias?

–En una oportunidad fuimos a hacer ayuda comunitaria a un lugar muy carenciado en Caacupé. Llevamos médicos, medicamentos, alimentos y ropas. Yo asistía al médico que atendía a adultos, jóvenes y niños sin discriminación, y trataba de organizar a las personas para que todas fueran atendidas, esto hizo que creyeran que yo era médico también y venían a consultarme directamente a mí, sobre todo las mujeres y niñas que tenían vergüenza. Así que por un día fui una médico (risas).

–¿Qué le gustaría mejorar para nuestro país?

–Me gustaría que se prioricen la educación y la salud, que se vea un cambio en el tejido social de nuestro país, lo que se traduciría en solidaridad y responsabilidad cívica.

–¿Alguna filosofía de vida?

–Quisiera dejar una frase de la madre Teresa de Calcuta que me inspira profundamente: “El que no sirve para servir, no sirve para vivir”.