Opinión

¿Sos de clase alta?

Si vivís en la ciudad y ganás más de 8.303.713 guaraníes mensuales, o estás en el campo y alcanzás más de 5.920.013 guaraníes, ¡felicidades!, sos parte del privilegiadísimo dos por ciento de la población que pertenece a la clase alta.

Luis BareiroPor Luis Bareiro

No es broma; si ese es tu nivel de ingresos estás en la cúspide de la pirámide salarial del Paraguay, compartiendo exactamente el mismo espacio con los Cartes, los Vierci y los Zuccolillo.

Puede que haya uno, diez o cien ceros más en las cuentas de esas personas que en la tuya, pero son tus compañeros en la clasificación de ingresos; no porque tu salario se acerque remotamente a las utilidades de ellos, sino porque con esa mensualidad estás a años luz de la realidad de la abrumadora mayoría del país.

Un estudio de Hacienda del 2017 –que se utilizó como base para analizar una posible reforma tributaria– da cuenta de cómo está estructurada la población de acuerdo con sus ingresos.

Los números son escalofriantes. La clase media, por ejemplo, representa apenas el 26 por ciento de la población en edad de trabajar, personas que ganan entre 1.660.743 y 8.303.713 guaraníes.

El grueso de los trabajadores del país se encuentran en realidad entre la clase pobre y la denominada vulnerable. En total son el 72 por ciento de la población ocupada, que percibe entre 473.601 y 1.660.743 guaraníes por mes.

Es muy importante dimensionar lo que supone esta cifra; 72 de cada 100 personas que trabajan en Paraguay ni siquiera ganan el sueldo mínimo legal. ¡Siete de cada diez no alcanzan el mínimo!

Estos datos son claves para discutir sobre realidades cuando debamos decidir cómo recaudar más impuestos y, sobre todo, cómo y dónde gastar ese dinero.

En el Senado, por ejemplo, acaban de aprobar nuevos aumentos salariales para funcionarios del Estado a cuenta de la mayor recaudación que se espera genere una reforma tributaria que hasta ahora ni siquiera fue definida.

De acuerdo con el nivel de ingresos del Paraguay, todo el funcionariado público pertenece a la clase media y alta, forman parte del 28 por ciento de los trabajadores que están en la cúspide de la pirámide. Pero resulta que ellos son la prioridad en el Presupuesto.

Por el lado de los tributos, el escenario es igual o peor. El 78 por ciento de lo que se recauda proviene de los llamados impuestos indirectos, que son los que gravan el consumo, vale decir, los que golpean con más fuerza a los que gastan casi toda la plata en pagar casa, comida y servicios básicos; o sea, los más pobres. El impuesto a la ganancia personal, sin embargo, genera menos del uno por ciento de la recaudación del Estado.

Solo la mitad de la “clase alta” paga algo. Y esto es así porque, entre otras cosas, somos el único país de América Latina que permite a los más ricos deducir prácticamente todo a la hora de pagar impuestos.

Si queremos ser alguna vez un país serio, empecemos por hacernos esta pregunta: ¿Quiénes pagan porcentualmente más impuestos en Paraguay y en quiénes gastamos la mayor parte de lo que recaudamos? En la respuesta está la explicación de por qué estamos como estamos.

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