Atención: la democracia (gobierno del pueblo para el pueblo y con el pueblo) nació en Grecia muchos siglos antes de que hubiera partidos políticos.
Lo de Grecia fue como un parto adelantado de la democracia. Luego vinieron siglos de oscurantismo con imperios, señores feudales, reyes y dictadores.
Pero, el parto de la democracia ya había ocurrido y algún día iba a levantar la cabeza. Por supuesto que siempre hubo intentos de esto, pero fracasaron. Y fueron pensadores de los siglos XVIII y XIX los que le dieron la doctrina y el impulso que necesitaban estos esfuerzos.
Y la vida ya no era tan sencilla como en la antigua Grecia. Ahora había dos grupos con intereses bien diferenciados dentro del naciente capitalismo.
La importancia de la economía incentivó lo que ya se llamaba la derecha y la izquierda. La que agrupaba a los pocos que tenían mucho frente a los muchos que tenían poco o nada.
Y estas agrupaciones fueron los partidos de derecha y los partidos de izquierda. Partidos, porque por diferencias personales de sus dirigentes o por no acuerdo en la doctrina se fueron dividiendo y dividiendo. Inclusive apareció un centro, con una cierta inclinación a una de las dos partes.
Con el tiempo, estos grupos políticos se consolidaban. Lograron autonomía propia.
Esto pudo traer cierto alejamiento de sus bases primeras, que se fueron mezclando ellas con otras clases sociales con distintos intereses.
También se olvidó del trabajo del pueblo y con el pueblo, y de que el partido político es parte de un todo que es la nación. En ocasiones el crecimiento propio del partido político y no de la ciudadanía del pueblo se convirtió en su casi único objetivo.
Todo esto condujo a su crisis actual.