Sucesos

Sin detenidos en el caso de violento crimen a científico alemán en Itauguá

A días de lo sucedido, no se tienen identificados ni mucho menos detenidos a los sospechosos. Vecinos de la zona hablan de venganza como trasfondo, por la saña de los atacantes.

El crimen del que fue víctima Bernard Raymond Bredow (62) junto con su hija de 15 años, ocurrido el pasado viernes, en la compañía Patiño de Itauguá, aún no tiene detenidos y sigue sin mayores avances en las pesquisas.

Los pobladores de la zona donde vivía el extranjero no se pueden explicar lo sucedido, episodio que rompió con el clima de tranquilidad con el que acostumbran vivir, sin ser azotados con los casos de inseguridad que se registran en otras zonas del país.

“Esto no fue un hecho de inseguridad; parece más un caso de venganza, por la violencia utilizada”, explicó uno de los vecinos, que prefirió mantener el anonimato.

El alemán vive a unos metros de la ruta asfaltada que une la compañía Patiño con la localidad de Areguá.

Junto a su hija vivían en una casa amplia cuya construcción aún no fue terminada.

Los lugareños no acostumbran verlo por la compañía, sino que la mayor parte del tiempo se mantenía dentro de su propiedad.

“En los tres años que vivo acá, me habré cruzado dos veces con el señor. Era muy difícil la interacción porque él no habla nada de español”, agregó otro vecino.

El subcomisario Gustavo Paiva, de la Comisaría 36 de la compañía Patiño, expresó que aún no se tienen pistas de los autores del hecho y que trabajan de cerca con agentes del departamento policial de Homicidios e Investigación de Delitos del departamento Central.

Los investigadores policiales junto a la fiscal Blanca Aquino están coordinando las pesquisas, revisando imágenes de cámaras de circuito cerrado y otras diligencias.

SU CAMINO EN LA CIENCIA. En 1975, cuando tenía 16 años, descubrió su primer mamut en Siegsdorf, municipio de Alemania, y un león de la Edad de Hielo, el animal heráldico de Bavaria. Este hallazgo iba a seguir siendo su gran secreto durante 10 años. Posteriormente, viajó mucho por Nueva Zelanda y comenzó sus estudios técnicos en farmacia y química en Karlsruhe.

Luego fue a la India para instalar sistemas de fermentación para la producción de gas metano a partir de desechos domésticos como parte de un programa de desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Bernard continuó sus estudios interdisciplinarios durante años y conoció a grandes científicos como el profesor Bosinski de Schloß Monropos y el profesor Wighard von Koenigswald.

Además, se hizo amigo del experto en mamuts holandés Dick Mol, Adrian Lister del University College London, el doctor C. Humburg de Mainz y otros colegas trabajadores.

Fue miembro de la Sociedad Hugo Obermeier para la Investigación de la Edad del Hielo durante más de 15 años, entre algunos de sus logros.

El hombre migró a Paraguay donde su prolífica carrera tuvo punto final de la manera más trágica.

En la tarde del viernes 22 de octubre, salió a luz el homicidio.

Los investigadores ya tienen el informe forense de que fue torturado antes de ser ajusticiado con un arma de grueso calibre.

Se presume que al menos dos personas estuvieron involucradas en la realización material del asesinato, según la Policía.

Arreglo de violín

En nuestro país, Bernard lograba pasar desapercibido y casi nadie conocía su fama como científico. Se lo conocía por arreglar instrumentos musicales como el violín y de vivir de las pensiones que recibía desde Alemania. Es por ello que la principal hipótesis que manejan los que están encargados de las pesquisas es asesinato con fines de robo. Los intervinientes encontraron la casa revuelta. Aparentemente, los agresores buscaban dinero.

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