Por Marciano Candia
PEDRO JUAN CABALLERO
Para sorpresa de muchos, desde tempranas horas de la mañana del jueves pasado, se comenzaron a levantar cordones de contención en varias bocacalles de acceso a Pedro Juan Caballero desde Ponta Porã, Brasil, para impedir que los brasileños crucen a comprar en los comercios paraguayos.
Y, a pesar de las quejas de las autoridades locales, ayer se constató que no se han detenido las obras de construcción de los muros en la tierra de nadie.
La barrera, situada en el límite de ambas ciudades y con una extensión de aproximadamente 3.000 metros, fue pedida por la Asociación Comercial del vecino país y está a cargo de una empresa privada contratada por la Prefectura Municipal.
Trascendió que el motivo de la iniciativa, que se decidió en una reunión del miércoles pasado en la tarde, sería la poca venta en los comercios brasileños, frente a la prosperidad que viene experimentando el comercio de Pedro Juan Caballero desde inicios del presente año.
La obra fue rechazada inmediatamente por las autoridades locales. El intendente municipal José Carlos Acevedo ordenó el paro inmediato de la construcción que, según explicó él mismo, “no es potestad de la Intendencia”.
También alzaron la voz los empresarios paraguayos que ven esta situación como una traba más que se impone al país por parte de sus socios del Mercosur. “No hay reciprocidad en el bloque porque las medidas restrictivas para el comercio suman y siguen”, comentan en el sector privado.
CONSTATACIÓN. En un recorrido que hizo un equipo periodístico de ÚH durante la mañana de ayer sábado por Ponta Porã, Brasil, se comprobó que en el lugar denominado “marco grande” siguen las obras de construcción del muro que separan ambas ciudades.
Varios obreros de una empresa brasileña, contratada por la Prefeitura Municipal, y que en su mayoría son connacionales nuestros, dijeron en guaraní que a pesar de la denuncia de los medios de comunicación local y nacionales, a más del intendente y el gobernador del Amambay, la orden que recibieron de sus patrones es terminar lo más pronto posible el trabajo de construcción.
En los lugares donde ya había culminado el muro de hormigón armado, otro grupo de trabajadores ya se ocupa de plantar 3.500 eucaliptos que en pocos años se convertirían en una barrera natural que obligarán a peatones autonomistas a realizar varios giros para poder buscar una bocacalle para ingresar a nuestro territorio.
Este equipo periodístico buscó hablar con gente de la Prefeitura Municipal de Ponta Pora, pero adujeron desconocer el trabajo realizado fuera del microcentro.
Antes, en la mañana de ayer, uno de los vereadores (concejal municipal), Marcelino Nunes, dijo a una emisora de radio que la institución municipal solamente está a cargo del cierre de una bocacalle, situada en la avenida Mariscal Floriano, en donde se realizarán estacionamientos para evitar accidentes.
INTENDENTE RECHAZÓ LA CONSTRUCCIÓN
“En vez de abrir la frontera para la libre circulación de personas, están cerrando”, manifestó el intendente municipal de Pedro Juan Caballero, José Carlos Acevedo, al enterarse de la construcción de la barrera.
De acuerdo a la autoridad, se trata de una medida que va en dirección contraria a lo que se está haciendo en Ciudad del Este, donde se está trabajando para la construcción de un nuevo puente para unir más a los dos países, “mientras que nosotros aquí tenemos frontera seca y estamos queriendo separarnos”.
La Cancillería paraguaya citó al embajador del Brasil, Eduardo dos Santos, a fin de pedirle explicaciones por el hecho. El diplomático minimizó el caso diciendo que solo se reordena el tránsito y que el “cordón” se construye en el lado de Ponta Porã, Brasil.