Antes de su investidura, Macri saludó desde el balcón de su vivienda, en el exclusivo Barrio Parque porteño, a los cientos de simpatizantes congregados frente a su casa.
El nuevo presidente eligió un traje azul, con camisa blanca y con una corbata gris, en uno de los días más importantes de su vida, en el que estuvo acompañado en todo momento por Juliana Awada, su tercera esposa.
La ya primera dama se inclinó por un elegante vestido blanco con encaje, con un maquillaje sobrio y el pelo recogido en una cola de caballo, y llevó en brazos durante buena parte de la jornada a su hija Antonia, de 4 años. Con una amplia sonrisa, Macri y Awada saludaron desde el balcón de su casa, antes de iniciar el programa de asunción, y luego también desde el vehículo oficial que les trasladó hasta el Congreso, donde el presidente juró su cargo. Custodiado por la guardia de granaderos y en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, la comitiva cruzó el centro de Buenos Aires, donde una multitud saludó a su paso al grito de “sí, se puede” y “se siente, se siente, Mauricio presidente”. En un día de calor sofocante, Macri rompió el protocolo y se bajó del automóvil oficial para saludar a los miles de argentinos que seguían sus recorrido.
El presidente se secaba discretamente el sudor, mientras la primera dama lanzaba besos a la multitud, que buscaba inmortalizar el momento con cámaras y celulares. Una Plaza de Mayo colmada les recibió a su llegada a la Casa de Gobierno, donde Macri tomó los atributos de mando de manos del titular provisional del Senado, Federico Pinedo.
“Si este no es el pueblo, el pueblo dónde está”, “se nota, se siente, Mauricio presidente”, clamó la multitud reunida en la Plaza de Mayo. EFE